Iniciamos el 2016 con la esperanza de que sea mejor que el año anterior, pero sin dejar de reconocer que habrá que enfrentar grandes retos en el terreno económico y financiero. En la parte global, nuevamente destaca el caso de China y el proceso de normalización de la política monetaria por parte de la Fed, a lo que ahora se suman las tensiones geopolíticas entre Irán y Arabia Saudita

En el terreno local, persiste la preocupación por encontrar la fórmula que permita una mayor expansión económica en el marco de precios del petróleo cada vez más bajos y un tipo de cambio que obstinadamente se mantiene en niveles elevados, lo que amenaza el proceso de formación de precios.

China ha venido registrando signos de una desaceleración económica más profunda de lo anticipado inicialmente, lo que ha impactado negativamente el desempeño de su mercado bursátil, al inicio de este 2016. El mundo estará atento a las acciones del gobierno para paliar esta desaceleración y de sus implicaciones en el crecimiento económico global.

Por el lado de la Fed, a finales del 2015 se disipó una gran incógnita relacionada con el inicio del ciclo de alza en las tasas de interés. No obstante, ahora se tendrá que evaluar la forma que tomará este proceso de normalización, a la luz de los indicadores económicos que se vayan presentando a lo largo del año.

Hay que recordar que nunca se había presentado un ciclo tan prolongado de tasas de interés en niveles prácticamente de 0% en Estados Unidos, por lo que la estrategia que siga la Fed para cerrar este paréntesis será de gran relevancia.

En principio, la propia Reserva Federal ha expresado que el ciclo de alza será gradual, lo que debería de tranquilizar a los mercados; sin embargo, una variación en el discurso de Janet Yellen o una trayectoria que apunte hacia un incremento superior a 75 puntos base en la tasa de los fondos federales podría originar una gran volatilidad en los mercados financieros del mundo.

En un entorno global caracterizado por un escaso dinamismo económico, seguramente seguiremos viendo precios del petróleo bajos, lo que es una mala noticia para México, ya que esto constituye una limitante para poder alcanzar mayores tasas de crecimiento.

Aunque es previsible una ligera recuperación en las cotizaciones del crudo, estos seguirán deprimidos debido a la combinación de una menor demanda y una mayor oferta, que incluso podría incrementarse ante el regreso al mercado petrolero por parte de Irán, una vez que le sean levantadas las sanciones impuestas por la comunidad internacional. De esta forma, el panorama estructural para el petróleo es bastante sombrío y amenaza con limitar el crecimiento económico mundial en los siguientes años.

En este marco, la capacidad de expansión de la economía mexicana presenta rigideces importantes que harán difícil que el Producto Interno Bruto crezca más allá de 2.8% en este 2016, ligeramente por arriba de 2.3%, con el que se habrá concluido el 2015.

Quizá habría que destacar que México se ha distinguido a lo largo de los últimos ocho años, que abarca la actual crisis financiera mundial, por mantener los equilibrios macroeconómicos, en contraste con otras economías emergentes como Rusia, Brasil y Venezuela, que atraviesan por una profunda recesión y que incluso registran signos de inestabilidad política, como el caso de Brasil.

De esta forma, México se presenta al mundo como una economía mucho más sólida y con un gran potencial de crecimiento en los siguientes años, debido a la aprobación de las reformas estructurales en años recientes.

La pregunta es cómo vamos a generar condiciones para crecer más en un entorno en el que la economía global se encuentra deprimida. Uno de los aspectos que juega a favor de una mayor actividad económica local es el hecho de que México se encuentra ligado comercialmente a Estados Unidos, principal destino de nuestras exportaciones, y que se encuentra en proceso de consolidar su trayectoria de crecimiento económico, mientras que Brasil, por ejemplo, está más ligado al ciclo económico de China, lo que limitará aun más su capacidad de crecimiento en este 2016.

Por otro lado, el hecho de que la inflación en México haya registrado un mínimo histórico en el 2015 es una extraordinaria noticia, toda vez que ha incrementado el poder adquisitivo de la población, lo que se ha reflejado en un desempeño favorable de la demanda interna.

Esta condición seguramente se mantendrá a lo largo del presente año y se sumará al desempeño positivo de las exportaciones por una mayor demanda de Estados Unidos. De esta forma, los dos motores de la economía, el externo y el interno, tendrán un desempeño relativamente alentador. No obstante, la economía seguirá limitada por los bajos precios del petróleo y la caída en la producción doméstica, así como por el menor margen de maniobra de las finanzas públicas para detonar un mayor empuje a través del gasto público.

Un tema de preocupación para los inversionistas durante el 2015 y, seguramente lo será en este 2016, es la cotización del tipo de cambio. Como hemos comentado en diversas ocasiones, la depreciación del peso frente al dólar se debe a un proceso global de aversión al riesgo, debido a la expectativa de normalización de la política monetaria en Estados Unidos y a diversos eventos geopolíticos más que a una salida masiva de capitales, lo que habla de la fortaleza de la balanza de pagos.

Desafortunadamente, como referimos anteriormente, los precios del petróleo se mantendrán en niveles bajos a lo largo de este año, mientras que el escenario global se sigue deteriorando, no sólo por lo que tiene que ver con la escasa capacidad de crecimiento, sino también por eventos políticos que podrían enturbiar a los mercados financieros, lo que hace previsible que el tipo de cambio se mantenga por encima de los 17 pd en la primera parte del año, para recuperarse hacia finales de año, una vez que se disipen los elementos de incertidumbre.

Finalmente, en cuanto a la trayectoria de la política monetaria por parte del Banco de México, seguramente ésta seguirá las acciones de la Fed, precisamente para evitar que la ampliación en el diferencial de tasas pudiera tener afectaciones adicionales sobre la cotización del peso frente al dólar. Sin lugar a dudas, este 2016 será retador.

*Manuel Guzmán es director de Asset Management en Monex Grupo Financiero.

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