A la vista de muchos de los números que se entregan en la víspera electoral parece que seguimos viviendo un México lleno de contrastes y una perspectiva muy poco clara de lo que le puede deparar al país.

En el lado blanco, bueno más bien grisáceo, disminuyó la tasa de desempleo, es decir, ya son un poco menos los millones de mexicanos que se encuentran sin trabajo. La Bolsa mexicana está generando ganancias considerables a los inversionistas, una de las mejores en las economías emergentes. A la fecha, más de una docena son los grandes capos detenidos o abatidos. Hay un cierto tono de decencia en la contienda electoral entre los participantes.

En el lado oscuro, aumentó el subempleo: es una situación que ya se venía venir, la estructura empresarial en México no es lo suficientemente sólida y con proyección de crecimiento para dar abasto al desabasto laboral.

Miles de millones de pesos destinados a obras impresionantes y al proceso electoral mientras que muchos miles de mexicanos en extrema pobreza piden ayuda a gritos para no morir de hambre.

Una marcha espectacular de profesores negándose a ser evaluados y en las aulas vacías hay una enorme manifestación del rezago educativo en el que se encuentra el país. Las autoridades electorales preocupadas por los calzoncillos de un boxeador, mientras el derroche y la poca propuesta de los candidatos a gobernar están a la orden del día.

Este contraste no difiere en lo más mínimo de lo visto en los últimos 80 años, este espectáculo es parte del folclore mexicano. Sin embargo, hay un mundo de posibilidades para revertir esta situación y ajustar esta imagen a una mucho más colorida.

El impulso al desarrollo de nuevos negocios y el apoyo a la generación de alternativas para llevar de la sobrevivencia al desarrollo a las comunidades más necesitadas son puntos medulares para lograr un cambio.

Es momento de hacer frente a la enorme problemática partiendo del panorama ya por todos conocidos si se esperan cambios de fondo; las generaciones seguirán pasando y la situación seguirá siendo la misma, es probable que la solución tenga que ser en la forma en que hemos deseado y propuesto que las cosas cambien.

Los empleos no se generan solos, hay que crear las oportunidades desde la sociedad. Para que existan nuevos proyectos de desarrollo hay que proponer esquemas novedosos de implementación donde sea el pueblo quien los lleve a cabo. En concreto, si seguimos a la espera de eliminar la brecha entre lo hecho por los gobernantes y lo necesitado por los mexicanos, esto no va a ser diferente; como sociedad, cambiemos las necesidades y tal vez los hechos nos parezcan mucho mejores.

*El MF Ricardo Gutiérrez es profesor del Tecnológico de Monterrey Campus Toluca y Campus Santa Fe.

[email protected]