Posteriormente, se citan alertas de carácter externo, como el precio del petróleo, la debilidad de la economía mundial y la inestabilidad financiera internacional. Parte de este panorama incidió para que la estimación promedio de PIB en el 2015 de los analistas consultados por Banxico experimentara una caída, pasando de 3.54 a 3.20 por ciento.

Sin embargo, las variables macroeconómicas aún no reflejan esta disminución en expectativas. De hecho, el indicador coincidente señala una fase de expansión para la actividad económica y varios de sus componentes se encuentran en fase de recuperación o expansión.

Sin duda el entorno económico para el 2015 es incierto, más aún cuando un escenario de alza en tasas de interés por parte de la Fed, acorde con nuestros estimados hacia septiembre del 2015, generará una alta volatilidad en los mercados bursátiles. En el caso de México, podríamos experimentar una nueva depreciación del peso ante un fortalecimiento del dólar, aunado a las presiones ya existentes derivadas de las bajas cotizaciones de la mezcla de petróleo.

Esto ha incidido en el comportamiento del IPC, que en el 2014 experimentó un avance marginal de 0.98% cerrando en 43,145.66 unidades. Sin embargo, no se ha logrado alcanzar nuevamente este nivel, cayendo incluso hasta los 40,950 puntos. En términos de VE/EBITDA del IPC, tras alcanzar niveles máximos de 9.91x, basado únicamente en expectativas, el múltiplo actualmente se ubica alrededor de las 9.15x. Precisamente, se requiere que las empresas que conforman el principal índice accionario comiencen a generar un mayor flujo operativo que justifique las altas valuaciones que se alcanzaron hacia agosto y septiembre del 2014, donde el IPC llegó a un máximo histórico de 46,357.24 puntos.

Tomando en cuenta un crecimiento de 3.10% en PIB para el 2015, y con un múltiplo de convergencia para cierre de año de 9.27x, estimamos un potencial de apreciación para el IPC de 11.1% para cerrar en 47,187 unidades, rendimiento atractivo dada la coyuntura económica actual.

Y precisamente, ante un entorno de alta volatilidad, es necesario aplicar una mayor rigidez en la selección de emisoras que sean consideradas buenas oportunidades de inversión; es decir, empresas con sólidos fundamentales que respondan positivamente a un mejor escenario económico, descartando aquellas que basan su crecimiento en niveles bajos de tasas de interés.

Por ello, en Signum Research hemos constituido un portafolio modelo a partir de las emisoras que, bajo nuestra cobertura, consideramos favoritas para reportar atractivos niveles de crecimiento en flujo operativo con una alta rentabilidad, superando la apreciación potencial del IPC.

Ésta es nuestra selección: GAP, con un crecimiento estimado en pasajeros de 5.1% a/a y con menores costos derivados de la caída del petróleo; FEMSA, con crecimientos en ventas y EBITDA de doble dígito, donde ya no se tendrá el efecto negativo de los impuestos implementados el año anterior y OXXO con altos niveles de rentabilidad; Alsea, esperando se consoliden las recientes adquisiciones mejorando su margen EBITDA entre 100 a 120 puntos base, favoreciendo su rentabilidad; SPORT, que opera en un sector defensivo, con menores niveles de deserción en sus clubes, con crecimientos en ventas y EBITDA de 20%; FIBRAMQ, con un alto nivel de ocupación en sus naves industriales, de 90%, con un crecimiento de 22.6% en ingreso neto operativo y un dividend yield de 7.20%; HCITY, con crecimientos en ventas y EBITDA de 29 y 22% a/a, respectivamente; GFREGIO con un crecimiento de 13% en margen financiero y niveles de ROE entre 17-18% y GMEXICO, con buenas expectativas en los segmentos de Transporte e Infraestructura, beneficiándose de una mayor actividad exportadora y menores costos de energéticos.

Evitemos caer en la irracionalidad ante los ajustes y la alta volatilidad que experimentará el mercado accionario local, donde el temor podría prevalecer entre el público inversionista.

Carlos Ugalde es subdirector de Análisis Financiero de Signum Research.

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