Las acciones de la mayoría de los desarrolladores de la vacuna contra el Covid-19, como BioNTech, Moderna y Novavax, operaron bajo presión este lunes en Wall Street, finalizando con pérdidas conjuntas cercanas a los 50,000 millones de dólares en valor de mercado.

Las fuertes caídas registradas por las grandes farmacéuticas se dieron luego de la crítica lanzada por el senador demócrata por Vermont, Bernie Sanders, a Moderna y Pfizer y ante los comentarios del presidente de la primera, Stephen Hoge, sobre el “riesgo real” de que las vacunas existentes sean menos efectivas contra el Ómicron.

Además, dominó el sentimiento de cautela de los inversionistas sobre el impacto que pueda tener en el crecimiento económico la aparición de la nueva variante del virus porque sigue siendo incierto cuánto tiempo durará la pandemia y hasta qué punto seguirá la demanda de vacunas.

“Esto es obsceno. La semana pasada ocho inversionistas de Pfizer y Moderna se hicieron 10,000 millones de dólares más ricos a medida que se difundían las noticias sobre la variante Ómicron. Es hora de que estas compañías compartan sus vacunas con el mundo y controlen su codicia. ¡Suficiente es suficiente!”, tuiteó este domingo Bernie Sanders.

Los papeles de BioNTech y Moderna cayeron 18.67 y 13.49%, respectivamente en la sesión bursátil de este lunes, borrando 15,513 millones y 16,781 millones de dólares en valor de mercado, respectivamente.

Otras firmas como Novavax, Cansino y Pfizer cerraron con caídas de 11.60, 9.19 y 5.12%, respectivamente, lo que significó una pérdida en capitalización de mercado de 1,408 millones, 445 millones y 15,660 millones de dólares.

Ante la venta masiva de acciones de las farmacéuticas, otras emisoras del sector como Arbutus Biopharma y VBI Vaccines (que está desarrollando una vacuna Covid-19 alternativa) también fueron contagiadas, cayendo 10.6 y 7.5%, respectivamente.

Las emisoras de este sector que no se contagiaron con esta marea roja fueron Johnson & Johnson (+2.23%), AstraZeneca (+2.18%), Sanofi (+1.04) y Merck (+0.14%).

Volatilidad

“Las farmacéuticas han tenido un desempeño muy volátil derivado de la nueva variante de Covid-19 y se ajustaron después de la fuerte alza que se observó hace unos días, tras la aparición de Ómicron. Y las declaraciones acerca de que la variante podría ser, aparentemente, menos dañina y que podrían proteger con las vacunas existentes hace un poco menos atractiva estas acciones para los inversionistas”, explicó Carlos González, director de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil en Monex.

No obstante las pérdidas que las acciones del sector farmacéutico registraron este lunes, el analista consideró que las empresas seguirán mostrando un “buen desempeño”, con positivas cifras trimestrales, aunque lucirán menos que otros sectores.

“En este proceso de rotación de activos probablemente veamos otros sectores, como consumo discrecional, quizá mucho más atractivo por su etapa temprana de recuperación, pero seguro que salud seguirá siendo interesante. Aunque se espera que su desempeño sea más moderado seguirán siendo un activo importante entre los portafolios de los inversionistas de mediano y largo plazo. Es algo que llegó para quedarse”, comentó.

El analista The Motley Fool, Dan Caplinger, consideró que las grandes caídas de las acciones de farmacéuticas parecen indicar el fin de sus corridas alcistas en el mercado, pero hay algunas razones que hacen creer que es posible que los mejores tiempos aún no han terminado para, al menos, algunas de ellas.

Innovadoras

“Hay mucho espacio para la innovación en la lucha contra una gran cantidad de enfermedades que afectan a millones de personas. Si las lecciones que los fabricantes de vacunas han aprendido de la lucha contra el Covid-19 tienen algún valor para informar sus estrategias futuras, entonces las empresas podrían tener mucho más para crecer en el futuro.”, dijo.

“A corto plazo, es posible que el sentimiento negativo de los inversores haga que la existencias de vacunas bajen aún más. Sin embargo, en algún momento, es probable que se exagere el pesimismo”, concluyó.

judith.santiago@eleconomista.mx