Los bancos centrales han puesto sus cartas sobre la mesa y los inversionistas ya conocen las reglas del juego en el mercado para los próximos meses.

La Fed planea subir tres veces los tipos de interés durante el próximo año, mientras que el BCE mantendrá su plan de compra de deuda (aunque reducido a los 60.000 millones al mes a partir de marzo) hasta finales de 2017.

Con este panorama, los expertos aconsejan extremar la precaución en la parte de renta fija de una cartera equilibrada, y apostar por sectores cíclicos en la de Bolsa.

Bonos con cupón flotante. Uno de los efectos más directos de la divergencia entre las políticas monetarias a ambos lados del Atlántico es la apreciación del dólar, que podría continuar los próximos meses.

Para sacar partido de este movimiento, Alfonso de Gregorio, director de gestión de Gesconsult, apuesta por "bonos con cupón flotante denominados en dólares, porque ganamos con el cupón, que subirá al aumentar la inflación, y con la divisa, ya que el dólar se fortalecerá". A estos activos destinaría un 20% de la cartera. Alberto Iglesias, gestor de GVC Gaesco Gestión, también recomienda invertir en bonos ligados a la inflación, como los TIPS de EU.

Fondos en dólares. Rosa Duce, economista jefe de Deutsche Bank, también confía en la fortaleza del dólar. "Invertimos en fondos monetarios estadounidenses y en bonos corporativos de aquel país a corto plazo", dice. Su exposición a deuda emergente se reduce a bonos dólares.

Gonzalo Lardiés, gestor de Alpha Plus, opina sin embargo que "gran parte del recorrido alcista del dólar se ha hecho ya y quizá hay más riesgo a la baja, si la Fed incumple su previsión de hacer tres subidas de tipos en 2017".

ETFs. Paolo Mezza, director de inversiones de Arcano Capital, aconseja los ETF que replican las expectativas de inflación. Un ejemplo de ellos es el ETF Lyxor Breakeven UCITS.

Deuda corporativa europea. Hay oportunidades en la deuda corporativa. Gema Martínez-Delgado, directora de gestión de carteras y fondos de fondos de Merchbanc, destinaría un 25% de una cartera equilibrada a bonos corporativos, sobre todo, de Europa. "El mercado europeo de renta fija sigue sostenido por el BCE y no compartimos los mensajes pesimistas de parte del sector", indica.

También dedicaría un 12.5% de la cesta a invertir en bonos high yield (de alta rentabilidad a costa de asumir más riesgo, por la baja calidad crediticia del emisor) y un 12.5% a fondos de renta fija flexible global, que tengan capacidad de amoldar su cesta tanto en la duración media de sus bonos como en su exposición geográfica.

Más cauto se muestra Antonio Muñoz, director general y director de inversiones de Trea, quien opina que "la verdadera señal de cambio en el mercado la dio la reacción de la deuda estadounidense a la victoria de Trump en las elecciones". Espera más subidas del interés de los bonos (inverso al precio) e invierte en bonos con cortos vencimientos y deuda corporativa.

Bolsa. En Bolsa, los expertos se muestran más divididos entre quienes confían más en Estados Unidos, a pesar de sus máximos, debido a las políticas de gasto público de Trump, y los que apuestan por Europa, ya que está más barata, aunque también tiene más riesgo por su intenso calendario político.

Por ejemplo, César Ozaeta, gestor de Abante, aconseja destinar un 55% de la cartera a la renta variable: un 25% en EU y otro 25%, en renta variable europea.

Los sectores más beneficiados serán los cíclicos. Lardiés cree que "es buen momento para invertir en el sector financiero, por el intento de normalización de los tipos en Estados Unidos, mientras que hay que evitar compañías endeudadas y las que son sustitutivas de renta fija, como las utilities".

Martínez-Delgado aconseja destinar un 20% de la cesta a la Bolsa global, un 10% a Wall Street, Europa y fondos del sector financiero.

[email protected]