Las constructoras que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) se están tambaleando, la rentabilidad que tienen no gusta a los inversionistas y migran a otras empresas que les otorgarán mejores rendimientos en un menor plazo.

El año pasado las ventas e ingresos de las empresas de vivienda crecieron, en algunos casos, a doble dígito; eso no bastó a los desconfiados inversionistas que aún piensan en la crisis hipotecaria del 2008, por lo que el precio de los títulos de las empresas cayeron más de 50% en el mercado bursátil nacional.

El Índice Habita, que incluye a las empresas del sector, pasó de un valor de 595 puntos a finales del 2010, a 284 puntos en diciembre del 2011, es decir, una contracción de 52 por ciento. Mientras que en el mismo lapso, el IPC de la BMV pasó de 38,550 a 37,071 puntos, una caída de 3.8%, nada comparable con el muro con el que se estrelló el sector de la construcción de casas.

La caída es generalizada y lo interesante es que se ha dado a pesar del aumento en los ingresos, que salvo por el 2009 han mostrado tasas de doble dígito entre algunas de las emisoras. En el 2011 (con cifras al tercer trimestre) los ingresos continuaron a la alza (salvo por dos emisoras que reportaron cifras negativas en el tercer trimestre) , expone Heber Longhurst, analistas de Accival, la casa de Bolsa de Banamex, en un reporte.

El experto del banco destacó que la rentabilidad de las empresas, medida por la generación de flujo de efectivo, es negativa desde el 2007 y eso causa un gran descontento entre los analistas. No hay peor furia que la de un inversionista desilusionado... Una vez más , titula el analista su reporte.

Al ser un sector que tiene una intensiva mano de obra, consume gran parte de sus recursos, lo que dificulta la generación de flujo de efectivo, dicen analistas. Eduardo Torres, especialista del sector vivienda de BBVA Bancomer, acota que el aumento en los ingresos no es lo más importante, pero ha impactado en el precio de los títulos.

Destaca en un reporte que existen otros elementos que ayudan a mitigar los requerimientos de capital y eso será la reducción de hasta 30% en los costos de construcción en el modelo vertical, contra la horizontal, por los menores gastos de urbanización y más viviendas por hectárea construidas.

LA PERSPECTIVA ES POSITIVA

Las políticas públicas en el sector de la vivienda, dicen los analistas, parecen las correctas. Destacan que la elección presidencial impulsará la actividad, no sólo en obra pública, sino también en vivienda.

El presupuesto para el programa de subsidios creció de 5,300 millones de pesos en el 2011 a 8,000 millones en el 2012. Además, 70% de los recursos del total se distribuirá en el primer semestre, lo que representará que en los primeros seis meses se colocarán el mismo número de créditos que durante el 2011.

Esto significa que debe haber vivienda suficiente lista para ser individualizada. La vivienda fue la actividad con mayor rezago entre las que componen la industria de la construcción y su participación en el valor total de la producción de la industria es del orden de 25 por ciento , destaca Longhurst.

Eduardo Torres agrega que las condiciones parecen favorables para un mejor desempeño financiero de las empresas en el 2012, pero dependen del adelanto de recursos para subsidios, el programa para no afiliados de la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), los proyectos verticales y la rapidez en la implementación de los programas de vivienda del gobierno federal. Autoridades del sector y empresas de vivienda tendrán que explicar en marzo a los inversionistas en Nueva York, en el Housing Day, que todo está bien en el sector.

PP

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