Después de que en la segunda parte del año pasado e inicios del presente, el tipo de cambio se viera fuertemente presionado hasta alcanzar niveles cercanos a los 20 pd, en los últimos días se ha podido observar un regreso importante del peso hasta los 18.80 pd, de manera tal que ahora la pregunta es que tanto se podría apreciar la moneda en un escenario global que en esencia no ha cambiado gran cosa

Uno de los aspectos que ha quedado claro es que el régimen cambiario de libre flotación es el más adecuado para una economía de libre mercado. La razón por la cual los regímenes de flotación han prevalecido sobre los de tipo de cambio fijo es que los agentes económicos prefieren siempre conocer el precio de las mercancías. En general, los subsidios o controles de precios tienden a causar distorsiones que al acumularse terminan por causar mayores desequilibrios en la economía.

La crisis en México en 1994, la de los países asiáticos en 1997 y 1998, y el fin del sistema de convertibilidad en argentina en el 2002, ocasionaron que distintos países fueran abandonando la paridad fija o administrada. Tal fue el caso de Brasil, Ecuador, Rusia, Tailandia, Corea e Indonesia, lo que ocasionó en el inmediato plazo inestabilidad económica y daños en sus sistemas financieros, debido precisamente a la acumulación de desequilibrios durante los años en que mantuvieron el control del tipo del tipo.

Aunque todavía existen algunos países con esquemas cambiarios fijos, la mayor parte del mundo ha migrado hacia sistemas de libre flotación buscando una mayor flexibilidad. Para quienes no lo han hecho, la pregunta no es si abandonarán o no el tipo de cambio fijo, sino cuándo y cómo lo harán.

Es cierto que la actual volatilidad ha abierto dudas sobre la efectividad del sistema de tipo de cambio de libre flotación, sobre todo porque la incertidumbre ha llevado a las principales monedas de países emergentes hacia niveles históricamente altos, lo que hace temer por el efecto económico que este fenómeno pudiera traer consigo.

Uno de los aspectos más relevantes que se discuten en relación con el tipo de cambio flexible es si efectivamente y, en el largo plazo, puede coexistir la libre flotación con niveles de inflación bajos. La experiencia de nuestro país en este sentido apunta a que sí es posible mantener un régimen de libre flotación, con un desempeño favorable en los precios. De hecho, México ha registrado la inflación más baja de la historia, en el marco de una depreciación significativa del peso.

Sin embargo, es importante comentar que el Banco de México no ha dejado de insistir en que estará vigilante de que no se presente un traspaso de la depreciación del peso al proceso de formación de precios. Evidentemente, el riesgo existe y en caso de que se materialice dicho traspaso, el instituto central deberá de actuar con decisión.

Habrá que destacar, igualmente, que a favor de la inflación se han presentado eventos extraordinarios, como la fuerte caída en el precio de algunos energéticos, alimentos procesados y de manera particular, el ajuste a la baja en el precio de la electricidad y las tarifas de larga distancia debido a la instrumentación de las reformas estructurales en el país.

Desde el punto de vista estructural, hay que mencionar que tanto en México como en el resto de los países en los que se cuenta con regímenes de libre flotación, la existencia de bancos centrales autónomos y el uso de esquemas de metas de inflación han favorecido un desempeño positivo de los precios, aun en el marco de una volatilidad exacerbada.

Otro tema esencial que se ha estado discutiendo recientemente es si los movimientos drásticos del tipo de cambio en un esquema de libre flotación pudieran tener un efecto dañino sobre la economía, más allá de las posibles presiones inflacionarias.

Por ejemplo, en aquellas compañías que tienen un alto porcentaje de insumos importados y que, por lo tanto, ven incrementados sus costos, es altamente probable que vean reducidos sus márgenes ante la imposibilidad de transferir a los precios finales dicho incremento en los costos, si la economía local se encuentra deprimida, a menos que se expusieran a una pérdida de la cuota de mercado.

En un caso extremo, existen empresas que podrían cerrar, lo que afectaría negativamente el valor de la producción, aumentando paralelamente el desempleo e impactando negativamente el balance de los bancos. Otro efecto podría ser sobre las finanzas públicas, toda vez que aumentaría el servicio de la deuda externa.

Lo anterior nos lleva a un planteamiento adicional, que tiene que ver con la forma en la que debe de intervenir un Banco Central en el mercado cambiario. Es decir, no existe en el mundo ningún caso en el que los bancos centrales se abstengan de intervenir en el mercado cambiario, a pesar de estar vigente un esquema de libre flotación, con el fin de garantizar una operación ordenada en el mercado de cambios.

En este sentido, las preguntas a las que se deben dar respuesta son cómo debe de intervenir el banco central, a través de la compra-venta de reservas o a través de las tasas de interés. Otro aspecto es la frecuencia con la que se debe intervenir en el mercado cambiario, lo que depende de si las presiones provienen de movimientos especulativos domésticos o provienen de problemas sistémicos en el exterior.

A pesar de las dudas que surgen en momentos de gran volatilidad, la experiencia deja de manifiesto que la libre flotación es la mejor opción, en tanto que implícitamente tiene un mecanismo de autorregulación: cuando el tipo de cambio está muy alto, habrá un menor incentivo para adquirir la divisa extranjera y, por el contrario, niveles altos favorecen una mayor venta, con el fin de aprovechar las cotizaciones prevalecientes, lo que tiende a equilibrar la oferta y la demanda.

Por lo pronto, el peso mexicano ha mostrado una alta correlación con los precios del petróleo, de manera tal que en la medida en que se logre un acuerdo internacional para topar los volúmenes de producción, veremos un mayor fortalecimiento de nuestra moneda.

*Manuel Guzmán es dircector de Asset Management en Moonex Grupo Financiero.

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