Desde que el derrumbe en las bolsas superara la barrera de 30%, las firmas de inversión se han esforzado en tratar de confirmar un suelo en las caídas. Hace una semana, analistas de Natixis señalaban que “lo peor en la caída de la renta variable podría haber pasado ya”.

En el caso de JP Morgan, reconoce el impacto económico y empresarial que tendrá la paralización de la actividad en los países desarrollados.

La firma pronostica una contracción de 10.5% del PIB mundial en el primer semestre del año. Pero dada la magnitud de los desplomes vividos en las últimas semanas, ve signos alentadores.

El banco de inversión estadounidense pone énfasis en los mercados más castigados en el reciente derrumbe, los menos defensivos, y señala que “los mercados de riesgo podrían permanecer volátiles” hasta que se despeje la “incertidumbre sobre la profundidad y la duración de la recesión provocada por el Covid-19”.

En medio de esta volatilidad, JPMorgan considera que ha habido cambios suficientes, tanto a nivel fundamental como técnico, como para justificar una apuesta selectiva por el riesgo.

La conclusión de JPMorgan es que “la mayoría de los mercados de riesgo quizá ha marcado ya sus mínimos de esta recesión”. Pero dice que este escenario podría no ser aplicable para dos mercados: petróleo y divisas emergentes.

El crudo cotiza en mínimos. El barril de Brent se desploma hasta los 22 dólares, su nivel  más bajo desde el 2002, y el barril tipo West Texas, está en el nivel de los 20 dólares.

La caída récord de la demanda provocada por el parón de la economía a raíz del coronavirus coincidirá con el aumento de producción anunciado por Arabia Saudita y Rusia. El resultado podría ser un excedente de hasta 20 millones de barriles diarios, un volumen que plantea serias dudas sobre la capacidad para almacenar este repentino stock.

Las divisas emergentes serían el otro mercado que podrían agravar en mayor medida aún sus caídas. El shock que vivió en semanas previas el mercado de deuda, antes sobre todo de la intervención billonaria de la Fed y del BCE, avivó todas las alertas en el mercado.