La dinámica volátil en los mercados financieros reflejó diversos eventos, tales como:

  • El temor de un alza prematura en la tasa de referencia de la Reserva Federal de EU.
  • El conflicto geopolítico en Europa del Este.
  • Debilidad económica en Europa y Japón.
  • Una abrupta caída de los precios internacionales del petróleo.
  • Un deterioro de la percepción de México en el contexto internacional.

Por su parte, el 2015 inició con un extraordinario rally, en donde los bonos M han mostrado, hasta el momento, un destacado desempeño.

Este buen inicio de año parece haber estado motivado por la entrada de importantes flujos de capital extranjero al mercado de bonos M. Estimamos que en diciembre ingresaron a dicho mercado alrededor de 195,480 millones de pesos en flujos extranjeros, cifra casi 48% mayor a la observada el año previo.

Es posible que el interés por parte de inversionistas extranjeros tenga su origen en dos principales factores:

1. El elevado diferencial de tasas de interés entre México y Estados Unidos, que superó los 400 puntos base a inicios de diciembre.

2. Los últimos meses del 2014 fueron especialmente difíciles para el peso mexicano, que presentó una depreciación de casi 13% entre agosto y diciembre. No obstante, para el 2015 existe una expectativa generalizada de apreciación del peso que podría potencializar los rendimientos en dólares de los inversionistas extranjeros en el mercado de bonos M.

Por otro lado, como consecuencia del rápido y fuerte descenso que presentaron las tasas en la parte media y larga de la curva local de rendimientos en la primera semana del año, destacan dos importantes aspectos:

1. Una importante disminución en el diferencial de tasas de interés entre México y EU que valida el atractivo y aceptación de la deuda soberana de México.

2. La posibilidad de un rebote de las tasas en el corto plazo por una posible toma de utilidades ante la magnitud y rapidez del descenso observado en la primera semana del año.

No obstante, y a pesar de este posible rebote, parece existir margen y la posibilidad de mayores descensos en las tasas. Por una parte, parece haberse restablecido la cotendencialidad entre el bono M a 10 años y el T Bond del mismo plazo. Esta dinámica podría permitir un descenso adicional en el diferencial de tasas de interés en caso de que el bono del Tesoro logre estabilizarse sobre niveles actuales apoyado por un entorno de incertidumbre mundial.

Asimismo, el aún elevado diferencial de tasas -aunado a la tendencia descendente de la inflación en los primeros meses del año y al potencial que tienen las reformas aprobadas en México el año pasado- es un factor que bien pueden favorecer nuevos descensos en tasas para el mercado de bonos M.

Por último, dos factores de riesgo a tener en cuenta hacia finales del mes serán las elecciones en Grecia y la reunión de política monetaria de la Reserva Federal de EU, a celebrarse el próximo 28 de enero.

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