Después de esperar una semana después de conocerse los resultados del referéndum en Gran Bretaña, el instituto central de nuestro país decidió de manera sorpresiva incrementar la tasa de interés de política monetaria con la finalidad de propiciar un mejor desempeño de la inflación a través de la construcción de un dique que contuviera el debilitamiento del peso frente al dólar.

El movimiento fue sorpresivo por diversas razones. La primera de ellas es porque se había indicado un día después del referéndum en el Reino Unido en una conferencia conjunta entre el Banco de México y la Secretaría de Hacienda que las reservas internacionales no se iban a utilizar para contener presiones cambiarias provenientes de un fenómeno global de aversión al riesgo o, dicho de otra manera, que no se recurriría al mecanismo de inyección de dólares en el mercado cambiario a menos que se detectaran presiones especulativas.

En este sentido, si bien el peso se depreció de manera importante después de anunciarse los resultados a favor de que el Reino Unido abandonaría la Unión Europea, poco antes de la reunión de la Junta de Gobierno de Banco de México, el jueves pasado, el tipo de cambio ya se había regresado a los niveles prevalecientes antes del mencionado referéndum, lo que evidenciaba que las presiones registradas en la moneda local habían sido resultado del incremento global de la aversión al riesgo.

Aun pensando que el Banco de México pudiera actuar de manera precautoria, los analistas que veían un incremento en la tasa de interés de referencia sólo anticipaban un movimiento de 25 puntos base, de manera tal que la realidad terminó superando por mucho la expectativa del mercado.

Habrá que recordar que el propio instituto central había mencionado en la conferencia conjunta con Hacienda que tras este tipo de acontecimientos, los mercados tienden a sobrerreaccionar, por lo que es mejor esperar a que las aguas tomen sus cauces. Este llamado a la prudencia y a esperar un periodo de tiempo razonable hizo pensar que el Banco de México sería muy cauteloso en su decisión de política monetaria.

No obstante, el análisis del Banco de México ponderó de manera importante el efecto de la decisión del Reino Unido sobre el crecimiento económico mundial. Efectivamente, en el comunicado de política monetaria se destaca que si bien no se presentó el incremento en las tasas de interés por parte de la Fed, sí se materializó la salida de Reino Unido de la Unión Europea, con las consecuentes implicaciones negativas sobre los mercados financieros y sobre las perspectivas del comercio y el crecimiento globales.

El Banco de México concluye que el balance de riesgos para el crecimiento mundial se deterioró con respecto a la decisión anterior, por lo que se espera que los principales bancos centrales de países avanzados continúen con posturas monetarias acomodaticias por un periodo aun más prolongado de lo previsto hasta hace poco.

En cuanto al desempeño de los mercados financieros, el Banco de México destaca que la depreciación reciente del peso y el desplazamiento hacia arriba de la curva de rendimiento se debieron al impacto de factores externos, destacando la expectativa del avance en el proceso de normalización de la política monetaria en Estados Unidos y, de manera particular, al resultado del referéndum sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Este fenómeno obliga, de acuerdo con el instituto central, a preservar los fundamentos económicos del país.

De acuerdo con el Banco de México, el reciente ajuste fiscal apunta en esa dirección, pero dado el profundo deterioro del sector externo son necesarias acciones adicionales para consolidar las finanzas públicas, de manera tal que se logre el ansiado superávit primario a partir del 2017, e indica que la política monetaria se ajustará siempre que sea necesario con el fin de mantener la inflación y sus expectativas bien ancladas, siendo esto la mayor contribución a la estabilidad financiera del país.

El Banco de México destaca en el comunicado de política monetaria que su escenario base es que la inflación se ubique en alrededor de 3% hacia finales del 2016; no obstante, el deterioro de las condiciones externas podría afectar de manera negativa el comportamiento de la inflación.

En este sentido, el instituto central expone explícitamente que el detonante del incremento de 50 puntos base en la tasa de interés fue el deseo de evitar que la depreciación de la moneda nacional que recientemente se ha observado y el ajuste en algunos precios relativos, se traduzcan en efectos de segundo orden.

El hecho de que el Banco de México haya actuado con firmeza ante la depreciación observada en el tipo de cambio, y su preocupación explicita sobre el impacto que esto pudiera tener sobre los precios, permite anticipar nuevos incrementos en la tasa de interés interbancaria a un día en el segundo semestre del año, con movimientos similares al anterior; es decir, de 50 puntos base.

El único camino para evitar ajustes sucesivos en la tasa de política es que el tipo de cambio se fortalezca, escenario que se percibe complicado ante la gran cantidad de sucesos económicos y geopolíticos a nivel global que pueden incrementar súbitamente el sentimiento de aversión al riesgo, afectándose la dirección de los flujos de capital.

*Manuel Guzmán Moreno es director de Asset Management en Monex Grupo Financiero.

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