En primer lugar, debemos mencionar que la cotización del peso frente al dólar es más que una inquietud de los agentes económicos. El 9 de mayo del 2013, la moneda mexicana, de acuerdo con el tipo de cambio fixing del Banco de México, cotizaba en 11.9807 pesos por dólar esto es 8.347 centavos de dólar por peso: nunca regresó a ese nivel

El 20 de enero pasado, el peso mexicano cotizaba en 18.6080 pesos por dólar, una equivalencia de 5.37 centavos de dólar por peso; esto representa una pérdida de 36% del valor de la moneda en 986 días.

Ya en otras ocasiones hemos escrito en este espacio sobre el tema fundamental del valor de la moneda en los mercados internacionales. El 31 de julio del 2015 afirmamos que, desde nuestro punto de vista, el peso mexicano está subvaluado . Pero también afirmamos que restablecer el equilibrio puede tomar más de un año y no ayuda a que la autoridad monetaria se niegue a incrementar las tasas de interés . Seguimos pensando que el peso está subvaluado, pero no vemos voluntad en la autoridad monetaria para incrementar las tasas de interés a un nivel que proteja el valor de la moneda en los mercados de divisas. Sí en cambio hemos visto cómo han esfumado más de 20,000 millones de dólares en reservas internacionales en un año las reservas internacionales sumaban 196,000 millones de dólares en enero del 2015 y hoy no llegan a 175,000 millones de dólares, según estimamos.

Recordemos que el peso, al ser la moneda más líquida de las que cotizan en los mercados emergentes, ha sido utilizado por los hedge funds y otros inversionistas institucionales como una cobertura o proxy del riesgo en las economías en desarrollo no en vano es la moneda latinoamericana que más se ha depreciado en las primeras tres semanas del 2016, a pesar de que nuestra economía ya no depende de los commodities para obtener divisas, hoy incluso, nuestra balanza petrolera es negativa el efecto sobre las finanzas públicas es otro tema. Las operaciones diarias en pesos superan 130,000 millones de dólares diarios, no hay rubro en la balanza de pagos nacional que justifique este volumen de operación. El costo de esta cobertura es la tasa de interés en pesos y mientras ésta no se incremente, será rentable utilizar esta estrategia para los administradores de fondos de cobertura.

Diversos funcionarios, responsables de la política monetaria y fiscal, han restado importancia a la pérdida de valor del peso e incluso comentaron que, palabras más o menos, el contagio histórico de la depreciación al tipo de cambio ha sido superado . Difícilmente.

Múltiples empresas que se encuentran bajo nuestra cobertura, en Punto Casa de Bolsa y Signum Research, han expresado su preocupación con respecto a la depreciación de la moneda. Las razones son varias: (1) muchas empresas comerciales que ofrecen mercancía importada, indudablemente tendrán que reflejar en sus precios al consumidor el incremento en el costo de reposición de sus inventarios; (2) las empresas manufactureras también han visto un incremento en el costo de sus insumos; (3) esto implica que eventualmente tendrá lugar el famoso pass through, esto es un incremento en la inflación por la devaluación de la moneda; (4) diversas empresas que cotizan en Bolsa han emitido deuda en moneda extranjera, puesto que dada la solidez macroeconómica, muchas tesorerías consideraron superadas las devaluaciones pronunciadas; (5) por éstas y otras razones, la depreciación de la moneda afecta la confianza del consumidor y la del productor; (6) naturalmente, ambos agentes se sienten empobrecidos por mantener activos en pesos, (7) lo que a su vez afecta la actividad económica en su conjunto, quizá en mayor medida de los efectos que tendría un incremento gradual en tasas de interés domésticas; (8) esto a su vez dañará la percepción de desempeño futuro en la economía y por lo tanto las perspectivas de la moneda, lo que podría constituir un factor que arrastre aún más su valor en los mercados internacionales. Es un círculo que no es ajeno a las economías Latinoamericanas.

Finalmente, debemos comentar que consideramos que el presente episodio de volatilidad en los mercados financieros llegará a su fin en semanas o pocos meses: nos parece que la probabilidad de un riesgo sistémico global es aún baja. Esta crisis no se parece a la de 1995 que afectó directamente a nuestra economía, ni a la del 2008, donde la quiebra de Lehman Brothers causó un colapso en la liquidez global y aumentó considerablemente el riesgo sistémico mundial. Si acaso, se parece un poco a la crisis asiática de 1998 que tuvo efectos transitorios sobre los mercados financieros y en la economía real en nuestro país, aunque el efecto sobre la moneda no necesariamente es transitorio.

En este sentido, consideramos que el mercado accionario se encuentra barato, y vemos oportunidades muy claras en empresas como: GMEXICO, AZTECA, MEXCHEM, GFNORTE, ALPEK, AMX, CMOCTEZ, HERDEZ, ELEKTRA, PINFRA, FIBRAHD, MEGA, GFREGIO, ALSEA, LACOMER y CULTIBA. Independientemente de lo que decida hacer la autoridad monetaria, al tener gran parte de sus rentas denominadas en dólares, fibras como PROLOGIS, FIBRAMQ y TERRA ofrecen un cierto grado de cobertura cambiaria.

*Héctor O. Romero es director general de Signum Research.

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