El año que está por concluir cerrará un ciclo de tres años de rendimientos mediocres para el principal indicador de la Bolsa Mexicana de Valores. Algunas de las causas son exógenas, pero, por mucho, la más poderosa fue autoinfligida: la miscelánea fiscal del 2014 que afectó gravemente la confianza del consumidor y del productor más allá de ese año

El 31 de diciembre del 2012, el IPC cerró en 43,705.83 puntos, y al escribir este artículo, el principal indicador del mercado accionario mexicano se encuentra tan sólo 1.53% por encima de ese nivel: se trata del rendimiento más bajo del mercado en un periodo de casi tres años del que se tenga memoria y consideramos que, además de las razones expuestas en el párrafo anterior, se encuentra el impuesto a las ganancias de capital que introdujo la miscelánea fiscal del año pasado.

Para ciertos políticos populistas, gravar las ganancias de capital es justo porque la inversión en Bolsa es un negocio de ricos. No obstante, se pierde de vista que la Bolsa es para muchas empresas, que generan miles y miles de empleos, el último paso en su camino a convertirse en corporaciones de clase mundial y si no existe confianza entre la comunidad inversionista, este último paso se tornará casi imposible.

Invertir en Bolsa es una actividad de complejidad extrema y pocos inversionistas estarán dispuestos a perder una proporción de sus ganancias sin recibir nada a cambio, sobre todo cuando las empresas en las que invierten ya pagaron toda clase de impuestos, incluyendo el Impuesto Sobre la Renta. Las decisiones se toman en el margen y este nuevo impuesto a las ganancias en Bolsa, para un inversionista en un mercado globalizado, puede hacer la diferencia entre invertir en México o llevar sus recursos a cualquier otro mercado, emergente o avanzado.

A final de cuentas, el tema no es si el mercado mexicano lleva tres años sin producir rendimientos de capital, el tema es que contar con un mercado líquido y sin fricciones innecesarias reduce los costos de capital de las empresas y al final el país pierde, porque lo que gana el gobierno en recaudación es sólo una fracción de lo que pudo haber beneficiado al país en inversiones que le permitan acceder a la vanguardia tecnológica, algo fundamental en una economía abierta. Gravar las ganancias de capital en Bolsa fue un craso error: los resultados están a la vista.

No obstante, la mirada de los inversionistas ya está puesta en el 2016. Aunque en los últimos tres años el crecimiento del producto ha sido mediocre, en promedio 1.90%, en Signum Research y Punto Casa de Bolsa esperamos un ligero repunte en el 2016, hacia 2.60 por ciento. Afortunadamente, el consumo ha mostrado un desempeño interesante en los últimos meses y allí encontraremos algunas oportunidades de inversión interesantes en el 2016 como Alsea, Sports, Comerci o incluso Walmex, lo mismo en algunos grupos financieros y en empresas volcadas a la exportación como Nemak.

Pocos esperan un repunte importante de los materiales, commodities, durante el 2016, no obstante, consideramos que los precios de empresas como Peñoles, Mexchem y GMéxico se encuentran en niveles atractivos. Las empresas de telecomunicaciones y medios, por distintas razones, se encuentran también muy castigadas, por lo que consideramos que Azteca, Televisa y la misma Amx pueden tener rendimientos interesantes el próximo año. Finalmente, en el sector de fibras, ante un entorno de menor liquidez por el inminente incremento en tasas de interés por parte de la Reserva Federal, debemos enfocarnos en aquellas que ofrecen los mayores rendimientos, como Fibra HD, Fibra MQ, Fibra Shop, Terra, y Fibra Pl. Finalmente, debemos considerar que ante un entorno complicado, la mejor defensa es un buen stock picking.

*Héctor O. Romero es director general de Signum Research.

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