Para cerrar el 2014, dejemos en tinta el recorrido de los diferentes instrumentos derivados, iniciando por uno crítico y neurálgico para México: el petróleo y el escándalo de su caída. Mas allá de todo, la incapacidad de ver que el precio encuentre un piso es en sí el escándalo y ahí vienen las extrapolaciones.

Hay tres eventos previos en el petróleo que se están usando como mecánicas de extrapolación en precio. La primera llama a escena tres eventos previos de similar composición: En 1985 el petróleo hizo una regresión que derritió 67% su precio durante seis meses. En 1990, el precio se erosionó 60% también en un lapso de seis meses. En el 2008, por seis meses también, el precio cayó nuevamente 67 por ciento. hoy en día, el petróleo lleva cayendo sólidamente por los últimos cinco meses, y ha perdido al momento poco más de 50 por ciento. Si extrapolando queremos llamar un piso, diremos que no queda más de un mes de bajas, o un piso en la zona de los 35 dólares por barril.

Así se anuncia en muchos círculos de poder económico, y como en esto de los mercados el precio se mantiene irracional más tiempo que uno, digamos que no tenemos ni el tiempo, ni el aguante económico, menos emocional, para comprar crudo intentando adivinar un piso. La expectativa en término de fundamentales sigue siendo que mientras ningún país productor recorte sus exportaciones, y mientras los especuladores sigan sacando sus tenencias en la categoría de los energéticos, es difícil diagnosticar un punto de retorno en el precio.

La migración de inversionistas de estos activos sin duda ha tenido un impacto en el precio de muchos productos agrícolas. El mercado agrícola, particularmente el de la soya y subproductos, ha recibido importantes flujos. A final del día, parece que el mercado agrícola es la casa más hermosa en la más espantosa de las vecindades, y si por mandato de diversificación hay que ponerle dinero a los derivados como categoría, los agrícolas son de alto retorno de momento.

Sin duda hay cierta distancia entre los fundamentales de los mercados agrícolas y los precios actuales. Mucho hemos descrito cómo el dinero especulativo maneja el poder desde la compra técnica; sin embargo, la realidad es que los inventarios finales de soya, maíz y trigo se han multiplicado, las relaciones de inventarios divididos por la demanda muestra instancias muy sanas y si bien la demanda se hace mayor, hay con qué surtir.

Eso no es todo. En estos momentos hay un ciclo agrícola en proceso, Sudamérica está en pleno crecimiento y el clima está fenomenal de momento, 20 a 25 días más de este tipo de clima y una gran cosecha será lograda en el hemisferio sur.

Una producción robusta sin duda estará pesando en los precios y si el tema del clima no cambia, el 2015 será un año de retos para el agricultor que no administre sus riesgos.

De momento parece que el mercado busca algunos datos duros en términos fundamentales, y el departamento de agricultura estadounidense nos dará nota de ellos, en primera línea tenemos en breve el reporte de inventarios trimestrales, y con ese conteo de existencias se dirime lo que hay en este momento, con ello se hace un ajuste a la producción y más adelante, por ahí del día 12 de enero, el USDA hará su estimación de oferta y demanda basada en las lecturas de inventarios y las expectativas de consumo. Luego de eso todo será esperar a las intenciones de siembra en Estados Unidos y repetir la dosis de lo mismo.

Los mercados tienden a sus razones fundamentales, tarde o temprano esa es la dirección de llegada; sin embargo, la travesía se hace sinuosa en medio de mucha volatilidad, y ahí es en donde la administración de riesgos es una actividad clave. Este tema no se trata de tener la razón, el tema es saber evitar errores, y si en términos de administración de riesgos basas tu rentabilidad, estás haciendo bien, el resto es sólo preguntarte si en ese sentido estás en buenas manos.

Feliz 2014, así fue, vamos por un gran 2015, muchas felicidades.

Ánimo.

aochoa@rjobrien.com