Este año será más complicado que los desarrolladores vendan una vivienda: los créditos bancarios serán más caros, por lo que será más difícil que las personas adquieran una casa.

El aumento de tasas de interés combinado con proyecciones de un menor crecimiento económico, mayor inflación y recorte en los subsidios presuponen presiones para el sector, lo que supondrá un freno para la venta de vivienda nueva y usada, en el mediano plazo, coincidieron especialistas del sector.

Eduardo Osuna, director general de BBVA Bancomer, anticipó que en este 2017 la banca comercial originará 141,400 préstamos hipotecarios, cantidad 1.5% menor a lo reportado el año pasado.

Lo anterior se debe en parte a que se anticipan más aumentos en las tasas de interés (entre 150 a 200 puntos base) y menor crecimiento de la economía mexicana, factores que inciden en la decisión y capacidad de la población para comprar una casa.

De hecho, ya en el 2016 se anticipaba una caída en la demanda de créditos hipotecarios porque el Infonavit y Fovissste, principales originadores de hipotecas en el país, darían 50,000 créditos menos respecto al 2015, además del recorte de los subsidios a la vivienda por parte del gobierno federal, cita el reporte Situación Inmobiliaria México, de BBVA Research.

Por lo pronto, los ajustes realizados por el Banco de México durante el año pasado, que elevaron la tasa de interés de referencia a niveles de 5.75%, ya tuvieron sus efectos en el costo de los créditos para adquirir una vivienda.

Réditos altos complican panorama

El 2017 va a ser un año difícil para las desarrolladoras de vivienda que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), porque tendrán un doble impacto: menor crecimiento económico para México y mayores tasas de interés que típicamente llevan a una baja en la demanda de créditos hipotecarios y, en consecuencia, de vivienda , explicó Roberto Navarro, analista del sector vivienda de Signum Research.

En eso coincidió Marco Medina, analista de Ve por Más (BX+), al explicar que el sector tiene una alta correlación entre el crecimiento económico y la demanda por vivienda.

Aunque el efecto no es tan inmediato, sino a mediano plazo, el alza en tasas representa un freno para la inercia en la colocación de viviendas que traían algunas empresas; no obstante, el impacto podría compensarse considerando la mezcla de negocio de cada una de las compañías , acotó Medina.

Incluso, el mismo presidente de la de la Asociación de Bancos de México (ABM), Luis Robles Miaja, declaró que las alzas en las tasas, que todavía se esperan para este año, podrían llegar a afectar el precio de los créditos, incluido el hipotecario.

Un análisis de Finamex Casa de Bolsa detalla que el mercado prevé que la tasa de referencia suba gradualmente hasta llegar a 7.50% en septiembre de este año, aunque este nivel se mantendría sin cambio hasta finales del 2018.

Por otro lado, la reciente encuesta quincenal de Banamex expone que el consenso de analistas espera un nivel para la tasa de referencia de Banxico de 7.0% para finales del 2017 y del mismo nivel al cierre del 2018.

Marco Medina, analista de Ve por Más, explicó que, con el incremento en las tasas, las unidades que proyectaban vender las vivienderas durante el año podrían disminuir en cierta medida y ejemplificó: Sí estimaban crecer 8%, quizá lo hagan, pero a un nivel menor, a un 6 por ciento.

Lo que estamos previendo en el escenario base es una ligera desaceleración en el ritmo en que las compañías vendan y escrituren nuevas casas como efecto de una debilidad en la demanda de hipotecas por el incremento en las tasas de interés , reiteró.

El otorgamiento de financiamiento para adquirir vivienda reacciona sensiblemente al cambio en el costo del dinero.

Esto es, de las tasas de interés que tenderán a incrementarse durante el presente año.