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Colombia reanuda fumigación de narcocultivos con drones y apoyo de EU
Colombia suspendió en 2015 la aspersión del herbicida desde avionetas debido a los daños a la salud humana.

Desde su llegada al poder en 2022, Petro implementó una política de "paz total" para desmovilizar a todos los grupos armados del país mediante el diálogo.
Colombia reanudó la fumigación de narcocultivos con glifosato mediante drones y con apoyo de Estados Unidos, tras la reunión en Washington entre los mandatarios de ambos países en la que desescalaron tensiones, anunció el viernes la embajada estadounidense en Bogotá.
El izquierdista Gustavo Petro y su homólogo Donald Trump se reunieron la semana pasada en la Casa Blanca y limaron asperezas diplomáticas que se venían acumulando desde el año pasado. Allí se comprometieron a reanudar la histórica cooperación militar entre ambas naciones y a enfrentar conjuntamente a las guerrillas y carteles de la droga.
Colombia suspendió en 2015 la aspersión del herbicida desde avionetas debido a los daños a la salud humana.
Pero el gobierno de Petro anunció en diciembre que reanudaría esas fumigaciones en medio de la creciente presión de Estados Unidos, que exige endurecer su política contra el narco.
"Colombia ha iniciado la erradicación de cultivos de coca mediante drones" con apoyo del gobierno estadounidense, anunció en la red social X la embajada de Estados Unidos en Bogotá.
"Esta tecnología podría ser trascendental: menos cultivos de coca, más seguridad en Colombia, menos drogas mortales llegando a las calles estadounidenses", agregó.
El Ministerio de Justicia del país sudamericano presentó en diciembre su nueva política de erradicación, según la cual los drones volarán a una altura de 1.5 metros sobre los sembríos de coca y harán una aspersión "controlada" para evitar que el químico afecte a poblaciones y ecosistemas.
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Desde su llegada al poder en 2022, Petro implementó una política de "paz total" para desmovilizar a todos los grupos armados del país mediante el diálogo.
Pero a seis meses de dejar el poder, los acercamientos han tenido pocos resultados y las organizaciones criminales se han fortalecido, lo que ha obligado al mandatario a dar un giro hacia una guerra frontal contra el narco.


