Lisboa.- Los portugueses votaron el domingo para elegir a un Gobierno que liderará al país en un período de severa austeridad y recesión, luego de recibir un rescate de 78,000 millones de euros de la Unión Europea y el FMI.

Los comicios pondrán fin a un período de agitación política y financiera que comenzó con el colapso del Gobierno socialista en marzo y llevó a Lisboa a convertirse en el tercer país de la zona euro en buscar un rescate tras Grecia e Irlanda.

Se espera que los portugueses, que enfrentan una tasa de desempleo en su máximo nivel en tres décadas, rechacen al primer ministro José Sócrates y se vuelquen al candidato opositor de centroderecha, el socialdemócrata Pedro Passos Coelho.

Passos Coelho, que votó en colegio electoral de Amadora a las afueras de Lisboa, donde los periodistas superaban en número a los votantes, dijo que Portugal tenía que atenerse a los términos del rescate para ganarse la confianza del mercado y retomar el crecimiento.

"Saben que ahora tenemos un período muy difícil de dos o tres años. Pero estoy seguro que haremos el cambio necesario y que Portugal logrará una nueva prosperidad con el crecimiento económico", dijo a periodistas.

"Los mercados sólo nos tendrán confianza si nos comprometemos con el memorándum del acuerdo logrado con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional", dijo y añadió que esperaba un "gran resultado" en la votación.

MERCADOS ESTARIAN COMPLACIDOS

Las últimas encuestas de opinión daban a Passos Coelho un 37% de los votos, contra el 31% para Sócrates, lo que posiblemente significará que los socialdemócratas deberán aliarse con el pequeño partido de derecha CDS para formar una mayoría en el Parlamento.

El CDS tiene alrededor del 12% de los votos, según sondeos.

Sócrates, que votó en una exposición de automóviles en el centro de Lisboa, dijo que estaba "seguro de sí mismo y tranquilo" y llamó a la gente para que saliesen a votar.

Muchos votantes dijeron que estaban desilusionados con los políticos.

"Viendo la situación política y económica en el país, yo no creo en ningún candidato. Pero no votar sería incluso peor", dijo Jose Evora, un jubilado que votó a las afueras de Lisboa.

Ricardo, un votante de casi 30 años, expresó una opinión generalizada de que el Gobierno tendrá que marchar al ritmo de los tambores del prestamista.

"Creo que las elecciones no traerán nada nuevo porque es el FMI quien está a cargo del país ahora (...) Cualquier partido que llegue al Gobierno, sencillamente tendrá que acatar las normas del FMI", dijo.

La formación de un Gobierno de centroderecha sería bien recibida por los inversores, que perdieron la confianza en el país en los últimos meses, deshaciéndose de sus bonos y elevando las tasas de préstamos a máximos históricos.

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