La Corte Suprema dictaminó que el presidente Trump tiene la autoridad de prohibir la entrada al país de personas procedentes de algunos países musulmanes si él cree que es por protección de Estados Unidos. La decisión representa una victoria del mandatario en un tema que desde que llegó a la Casa Blanca se convirtió en prioridad para afirmar su poder presidencial.

La votación del jurado fue cinco a cuatro, y su composición es claramente conservadora. Quien escribió el veredicto fue el presidente del Tribuna John G. Roberts Jr.

El presidente Trump reaccionó de manera inmediata en Twitter: “LA CORTE SUPREMA APOYA EL VETO MIGRATORIO. ¡Guau!”.

Más tarde, la Casa Blanca emitió una respuesta formal: “(La resolución es) una reivindicación después de meses de comentarios histéricos de los medios y políticos demócratas que se niegan a hacer lo que sea necesario para asegurar nuestra frontera y nuestro país”.

Algunos tribunales locales habían rechazado cada una de las tres órdenes ejecutivas firmadas por Trump.

Estrategia de Trump

En el resultado subyace la decisión del presidente de haber nombrado al juez Neil Gorsuch el año pasado en sustitución del liberal Antonin Scalia, fallecido en el 2016.

De esta manera reconfiguró el pánel ideológico de los jueces con una tendencia claramente conservadora.

El juez Roberts intentó restar importancia a los aspectos políticos del caso y escribió que la orden ejecutiva presidencial que condujo al veto migratorio “está dentro de las atribuciones de la autoridad presidencial”.

“La Proclamación se basa expresamente en objetivos legítimos: impide la entrada de ciudadanos que no pueden ser investigados adecuadamente e induce a otras naciones a mejorar sus prácticas”, redactó.

Sobre el tema religioso, el juez no escribió nada.