Ohara. A 100 días de haber iniciado la emergencia nuclear, Japón está descubriendo que el peligro no está delimitado por círculos concéntricos alrededor de la devastada planta nuclear.

Conforme el gobierno redobla esfuerzos por producir el mapa completo de la radiación con lecturas diarias y a veces cada hora, ha encontrado que las partículas radiactivas no siguen ningún patrón para concentrarse, pues están sujetas a variantes como el viento y otras condiciones meteorológicas, presentándose en ocasiones en sitios que se creía eran seguros por estar alejados de la fuente del peligro.

En estas condiciones, el mapa de las evacuaciones se asemeja más que a un círculo, a una mancha irregular y asimétrica, con zonas de radiación por doquier. La semana pasada, el jefe del gabinete, Yukio Edano, emitió una recomendación para evacuar zonas que están mucho más allá del límite fijado por el gobierno de 20 kilómetros alrededor de la planta de Fukushima-Daiichi. Algunas, que se localizan a 60 kilómetros, podrían recibir niveles de radiación que sobrepasan con mucho los límites reconocidos a nivel internacional.

En vez de basar sus recomendaciones de evacuación en simples factores de geografía, el gobierno está optando por una evaluación hiperdetallada que destaca lo impredecible de los patrones radiactivos. En Ohara, a 25 kilómetros de la planta, se ha encontrado que en un conjunto de 120 viviendas los niveles de radiación fluctúan en forma dramática entre una casa y otra. En mediciones tomadas en una casa el nivel era de 3.65 micros por hora, pero en otra a 50 metros, la lectura era de 11.3 micros por hora.

El gobierno enfocó su atención en esta zona apenas en mayo pasado, cuando la población de Minamis?ma, la más cercana a Ohara, empezó con monitoreos diarios de la radiación. El resultado ha concluido que es imposible de predecir algún patrón fijo de los niveles.