El presidente Trump despertó (en caso de que haya dormido durante la noche) y decidió que sería una buena idea tomar como referente el ataque terrorista en Londres para criticar a los tribunales que mantienen congelada su orden ejecutiva sobre el veto migratorio y a su propio departamento de Justicia.

Sus tuits demostraron, una vez más, una especie de podredumbre que abona el propio presidente en el proceso democrático al desconocer los alcances que ejerce el poder Judicial.

Así lo dejó ver en el siguiente tuit: Queremos veto migratorio extremo para mantener seguro a nuestro país. ¡Los tribunales son lentos y políticos! .

Como preámbulo y para reforzar su crítica a los jueces, regañó al alcalde de Londres Sadiq Khan. Lo había hecho un día antes luego de que el funcionario británico pidiera calma a la sociedad sobre lo sucedido el sábado por la noche, en la que tres terroristas mataron a siete personas.

Patética excusa del alcalde de Londres, Sadiq Khan, quien tuvo que pensar rápido en su declaración ‘sin motivo para alarmarse’ .

Trump criticó a su propio Departamento de Justicia por pedir al Tribunal Supremo que revisara una versión aguada, políticamente correcta de las restricciones de inmigración que él había firmado en marzo.

El presidente escribió que el Departamento de Justicia debería haberse quedado con el primer decreto de restricciones de inmigración. Las dos medidas, que pretendían impedir de forma temporal la entrada en Estados Unidos de personas de media docena de países de mayoría musulmana, han sido bloqueadas por tribunales menores.

La orden ejecutiva de marzo reducía el número de personas afectadas respecto al primer decreto, presentado de forma apresurada durante la primera semana de Trump en el cargo.

Jack Goldsmith, profesor de la Facultad de Derecho de Harvard, que sirvió en varios cargos en la administración de George W. Bush, me dijo en un correo electrónico esta mañana que los nuevos tuits de Trump son significativos en al menos dos formas . Primero: revela su intención discriminatoria al cerrar la frontera de su país a ciudadanos de seis países. Segundo: atacar a los tribunales hace difícil el trabajo de los jueces, incluidos los de la Suprema Corte.

Sus tuits, paradójicamente, son autodestructivos.

¿Podrían los tuits de Trump socavar la defensa legal de su gobierno ante la decisión de los jueces de echar para abajo la orden ejecutiva del veto migratorio?

No es imposible.