Washington. El exfiscal especial en el tema de la injerencia rusa en las elecciones presidenciales del 2016, Robert S. Mueller III, acudió al llamado que le hizo el Congreso. En un testimonio sigiloso y en ocasiones distraído dijo que Rusia aún está interfiriendo con la democracia estadounidense e hizo algunas duras críticas al presidente Donald Trump.

“Lo están haciendo mientras estamos aquí sentados, y esperan hacerlo en la próxima campaña”, expuso Mueller sobre la injerencia de los rusos en una sesión que duró seis horas ante dos comités de la Cámara de Representantes.

Mueller no reveló detalles que no estén en su informe de 448 páginas que entregó al Congreso hace un par de meses.

El fiscal interrogado parecía superado a ratos y se limitó a respuestas mínimas, con una voz vacilante, pidiendo en ocasiones que le repitieran la pregunta y en otras remitiéndose de forma lacónica a su informe. Mueller parecía reacio a siquiera pronunciar la palabra impeachment.

Los republicanos declararon que el caso llegó a su fin mientras Trump declaraba victoria.

“Junto al Partido Republicano tuvimos un muy buen día”, dijo el presidente a los periodistas en la Casa Blanca. “No hubo defensa en lo que Robert Mueller trataba de defender (...) Es un engaño ridículo, una cacería de brujas”. A la actuación de Mueller la describió como “horrible”.

Mueller, quien sólo unas horas antes había negado que su investigación fuera un engaño o una cacería de brujas, parecía decidido a aportar matices, pero también a veces parecía confundido o incapaz de escuchar las preguntas, especialmente en la mañana, cuando integrantes del comité Judicial le preguntaron si el presidente Trump.

En la sesión de la tarde, ante el Comité de Inteligencia de la cámara, Mueller fue mucho más contundente al describir los peligros que representa la injerencia del extranjero en las elecciones.

Mueller alertó que la injerencia rusa tendrá impactos a largo plazo.

También reveló: “El presidente no fue exculpado por los actos que presuntamente cometió”.

Wikileaks, servicio de inteligencia hostil

Mueller culpó a Trump por elogiar a WikiLeaks, ya que los funcionarios estadounidenses lo han descrito como un “servicio de inteligencia hostil” que se encargó de hackear los archivos del Partido Demócrata.

El representante demócrata Mike Quigley leyó a Mueller una serie de declaraciones hechas por Trump cuando era candidato, incluida: “Me encanta WikiLeaks”.

Mueller dictaminó al final que no había pruebas suficientes para recomendar cargos por conspiración, la principal acusación legal que podía utilizar.

Dijo estar impedido de recomendar la presentación de cargos contra Trump porque las reglas del Departamento de Justicia le prohibían acusar a un presidente en funciones. “El presidente no puede ser procesado por un delito”, dijo.

En un intento de desmarcarse de la campaña presidencial que se perfila para el 2020, Mueller se negó a leer en voz alta las conclusiones de su informe o a describirlas en frases completas. “No tengo la intención de resumir o describir los resultados de nuestro trabajo de una manera diferente”.