La comparecencia del exdirector del FBI, James Comey, ante la Comisión de Inteligencia del Senado de Estados Unidos, desató una ola de reacciones en el escenario público y político.

La mayoría de los demócratas no se atreven a ingresar al terreno de una eventual destitución de Donald Trump; no obstante, dos congresistas, Al Green y Brad Sherman, se han pronunciado a favor de abrir un procedimiento de ese tipo.

En este caso, el congresista por California y miembro de la Comisión Permanente de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Adam Schiff, puntualizó que se necesita mucho para comenzar un proceso de impeachment.

Hay que convencer al Congreso y al país que su comportamiento fue tan grave que se necesita esta solución y que no estamos tratando de anular una elección por otros medios , indicó.

El senador demócrata Ron Wyden opinó que el caso ruso está alcanzando casi el nivel del Watergate, escándalo que provocó la caída de Richard Nixon en 1974.

Por su parte, el presidente republicano de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, consideró que la demanda de lealtad formulada por Trump a Comey no era apropiada.

Pero varios republicanos hicieron notar que el exjefe del FBI no acusó a Trump de obstrucción.

El presidente de la comisión encargada de interrogar a James Comey, Richard Burr, manifestó: No vi nada ilegal .

Mientras que la portavoz adjunta de la Casa Blanca, Sarah Huckabee, indicó: Puedo afirmar con seguridad que el presidente no es un mentiroso .

De este caso dependerá el futuro de la administración de Donald Trump, a quien se le ha hecho cuesta arriba el camino para concretar sus prometidas reformas además de enfrentar una caída en su popularidad, de acuerdo con la encuesta Gallup.