El Wunderwuzzi (niño prodigio) de la política austríaca fue investido este lunes a la cabeza de una coalición gubernamental formada por su partido demócrata cristiano (ÖVP) y la formación de extrema derecha FPÖ.

A sus 31 años, Kurz se convierte en canciller austriaco y en el dirigente más joven del mundo, solamente ocho meses después de haber tomado las riendas del ÖVP, al que condujo a la victoria en las legislativas de octubre.

Nacido el 2 de agosto de 1986 en Viena, hijo de un padre técnico y una madre profesora, Sebastian Kurz tiene ya a sus espaldas, pese a su joven edad, un notable recorrido político.

Insolente popularidad

Alto y con el cabello rubio peinado siempre hacia atrás, este antiguo líder de las juventudes del partido ha sabido reanimar a los conservadores, combinando una imagen de modernidad y un discurso de firmeza respecto a la inmigración.

En una Austria próspera pero sumida en una crisis migratoria, Kurz, exministro de Relaciones Exteriores, presume de ser uno de los principales defensores del cierre de la ruta de los Balcanes al comienzo del 2016.

“Estábamos en lo cierto en cerrar la ruta de los Balcanes y lucharé para que también se cierre el eje mediterráneo”, prometió en sus mítines.

El precedente de Haider

El politólogo Thomas Hofer compara su ascenso con el del político ultraderechista Jörg Haider hace 20 años.

Haider, líder de extrema derecha, encabezó un FPÖ moribundo y lo convirtió en el segundo partido del país, permitiéndole entrar en el gobierno del canciller conservador Wolfgang Schlüssel en el 2000.

El politólogo francés Patrick Moreau no duda en calificar a Kurz de Haider light, aunque el joven primer ministro se muestra favorable al mantenimiento de Austria en la Unión Europea (UE), y nunca ha estado implicado en declaraciones racistas.

Así, Sebastian Kurz ha garantizado que su gobierno mantendrá “una fuerte orientación europea”.

Veremos si cumple sus promesas.