Melbourne. A medida que la eclosión del Estado Islámico incrementó el número de ataques terroristas hacia el 2014, las agencias de investigación australianas, al igual que muchas en el mundo, se enfrentaron al desafío de capturar mensajes entre terroristas.

En Australia, más de 95% de los sospechosos de terrorismo utiliza comunicaciones encriptadas, según estimaciones de la agencia de ciberseguridad del país.

El Parlamento de Australia aprobó el proyecto de ley sobre ciberseguridad más profundo de todos los países occidentales, uno que podría obligar a las principales empresas tecnológicas estadounidenses como Google, Apple y Facebook a proporcionar a las autoridades acceso a datos encriptados.

Muchas aplicaciones de mensajería utilizadas por la mayoría de los australianos ofrecen candados de seguridad con los que se encriptan las comunicaciones, incluidos Facebook Messenger y WhatsApp.

Como era de esperarse, representantes de la policía australiana celebraron la aprobación del proyecto de ley. El fiscal general Christian Porter dijo que el opositor Partido Laborista había “puesto la seguridad de los australianos por encima de intereses políticos”. Hasta la semana pasada Porter se oponía a la medida.

Five Eyes

La nueva ley estará lista para entrar en vigor antes de Navidad.

Australia es la primera nación en la llamada alianza Five Eyes, integrada por Canadá, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Gran Bretaña, en empujar una ley de esta naturaleza que seguramente detonará una confrontación con las tecnológicas.

En Estados Unidos, Silicon Valley ha resistido hasta ahora los esfuerzos de los legisladores y agencias de inteligencia en su intento de articular una ley con la que se busque tener acceso a las comunicaciones entre sospechosos de terrorismo.

Cuando el FBI pidió a Apple en el 2015 que desbloqueara el teléfono de uno de los terroristas en el ataque de San Bernardino, Apple se negó. (Más tarde, el FBI indicó que había desbloqueado el teléfono sin el apoyo de Apple).

Los críticos temen que el voto establezca un peligroso precedente. “Varias cuestiones críticas de esta ley, la más importante es la posibilidad de introducir debilidades sistémicas que podrían poner en riesgo la seguridad de los datos de los australianos”, expuso el jueves el Grupo de la Industria Digital a través en un comunicado.

Las compañías de tecnología temen que los estándares australianos puedan ser adoptados en otros países, incluso en Europa, donde los legisladores ya han presionado para llevar a las tecnológicas esfuerzos antiterroristas.