Más de 800 personas murieron en Nigeria durante la violencia ocurrida tras las elecciones presidenciales de abril pasado, denunció hoy la organización Human Rights Watch, que pidió a las autoridades enjuiciar a quienes cometieron los crímenes.

Los comicios de abril fueron calificados como unos de los más limpios en la historia de Nigeria, pero también unos de los más sangrientos , según un reporte de la principal investigadora en Africa Occidental de Human Rights Watch (HRW), Corinne Dufka.

Dufka exhortó a las autoridades nigerianas castigar sin demora a los organizadores de esos crímenes monstruosos y aclarar las causas de la violencia postelectoral en el país.

Además de las más de 800 víctimas mortales, miles de personas resultaron heridas en los disturbios registrados en 12 estados del norte de Nigeria, originados tras la victoria del actual presidente Goodluk Jonathan, de acuerdo con un informe de Human Rights Watch.

Asimismo, más de 65 mil personas se vieron obligadas a desplazarse de sus lugares de residencia en los estados norteños nigerianos de Adamawa, Bauchi, Borno, Gombe, Jigawa, Kaduna, Kano, Katsina, Niger, Sokoto, Yobe y Zamfara, según HRW.

Las víctimas se produjeron en tres días de disturbios iniciados por los seguidores del principal líder opositor, el musulmán Muhammadu Buhari, tras conocerse la elección de Jonathan, un cristiano del sur del país, rico en petróleo.

Tras el anuncio de los resultados electorales, el pasado 17 de abril, la ciudad de Jos, en el centro del país, fue escenario de violentos choques entre cristianos y musulmanes, contra los que cargó el Ejército.

Los seguidores de Buhari, tras conocer la derrota de su candidato, acusaron a Jonathan de fraude y tomaron las calles del norte del país, donde atacaron a las minoritarias comunidades cristianas y miembros de grupos étnicos procedentes del sur de Nigeria.

Las turbas de seguidores de Buhari, además de atacar a los cristianos, quemaron muchas de sus iglesias, negocios y viviendas, según el reporte de HRW.

La Asociación Cristiana de Nigeria, que representa a la mayor parte de las iglesias de esta confesión, denunció que al menos 350 iglesias fueron quemadas en 10 estados del norte y confirmaron la muerte de unos 170 cristianos durante la violencia postelectoral.

Para la elaboración del informe, HRW realizó 55 entrevistas con víctimas y testigos de la violencia, así como con clérigos musulmanes y cristianos, dirigentes tradicionales, policías y dirigentes sociales.

El presidente Jonathan designó la semana pasada una comisión de 22 miembros para investigar la violencia postelectoral.

Nigeria, el país más poblado de Africa, con 150 millones de habitantes, está prácticamente dividido por la mitad entre un norte musulmán y un sur cristiano.

DOCH