Joplin.- Un devastador tornado de casi 1.5 kilómetros de ancho causó al menos 116 muertos en Joplin, Misuri, cuando arrasó el corazón de la localidad del medio oeste estadounidense, llevándose a su paso el tejado de un hospital y destruyendo miles de casas y negocios.

Las autoridades meteorológicas estadounidenses dijeron que el tornado que alcanzó esta ciudad de 50,000 habitantes el domingo a la hora de la cena fue el que más víctimas mortales dejó en el país desde 1947 y el noveno más fatídico de la historia.

Los responsables de emergencias dijeron el lunes que 116 personas murieron y unas 400 resultaron heridas. Según funcionarios locales, muchos sufrían graves lesiones internas.

Siete personas fueron rescatadas, dijo el gobernador de Missouri, Jay Nixon, en rueda de prensa en Joplin.

Los equipos de rescate buscaron supervivientes durante la noche y el lunes en medio de una lluvia torrencial y una tormenta eléctrica.

Los supervivientes contaron historias dantescas tras haber sobrevivido a vientos de 306-318 km/h, refugiados en bañeras y armarios y corriendo para salvar sus vidas ante la llegada del tornado.

"Estábamos siendo golpeados por rocas y ni siquiera se qué fue lo que me golpeó", dijo Leslie Swatosh, de 22 años, que se ocultó en el sótano de una licorería junto a otras personas, unidos de la mano y rezando.

Cuando el tornado pasó, la tienda había sido destruida pero quienes estaban dentro estaban todos vivos.

"No quedó nada de la tienda", comentó la joven.

Se esperaban más tormentas en la región, en un año que ha traído tornados de una intensidad récord en varios estados. Para complicar los esfuerzos de rescate, las líneas de la luz estaban caídas, las filtraciones de gas generaron incendios y las comunicaciones por móvil eran difíciles.

"Aún creemos que hay gente viva bajo los escombros y estamos intentando llegar a ellos", dijo Nixon.

Algunos cuerpos fueron encontrados a lo largo de la "calle de los restaurantes" en la principal zona comercial y una residencia de ancianos sufrió daños particularmente severos, dijo el juez del condado de Newton Mark Bridges.

El tornado, cuya ruta abarcó un estimado de 9.5 kilómetros de largo y cerca de 1 kilómetro de ancho, destruyó vecindarios completos, tiró árboles de raíz y dio vuelta automóviles y camiones.

Unas 2,000 casas, además de negocios, escuelas y otros edificios fueron destruidos.

En el hospital St John, los 180 pacientes buscaron refugio, mientras que los fuertes vientos rompieron ventanas y volaron el techo. Según Alan Reppert, meteorólogo de AccuWeather, se encontraron radiografías del hospital a 112 kilómetros del lugar.

POCA ANTELACION

Los residentes de la ciudad recibieron un aviso con 20 minutos de anticipación cuando 25 alarmas de advertencia comenzaron a sonar en la localidad a eso de las 18:00 hora local, dijo el director de Manejo de Emergencias del condado de Jasper, Keith Stammers.

El gobernador dijo que muchas personas quizá no pudieron llegar a los refugios a tiempo.

"En pocas palabras, la tormenta era tan fuerte que probablemente no pudieron escuchar las sirenas", agregó.

Nixon declaró estado de emergencia y ordenó desplegar tropas de la Guardia Nacional de Misuri para ayudar a los soldados locales y de otras agencias a afrontar numerosas tormentas.

Unos 20,000 hogares y negocios se habían quedado sin energía eléctrica en Joplin.

El del domingo fue el último de una serie de tornados que han provocado gran cantidad de muertos y destrucción en varios estados, justo cuando gran parte del valle del Río Misisipi está bajo el agua por inundaciones récord.

Los tornados dejaron más de 300 muertos y causaron daños por más de 2.000 millones de dólares en estados del sur el mes pasado, con más de 200 muertos sólo en Alabama.

La concejal de Joplin Melodee Colbert-Kean, quien se desempeña cono segunda del alcalde, dijo que la ciudad estaba en un estado de caos.

"Es una devastación total dondequiera que uno mire, al sur y el este: negocios, complejos de apartamentos, casas, autos, árboles, escuelas, lo que sea", dijo a Reuters por teléfono el lunes.

Los sobrevivientes pasaron gran parte del lunes buscando entre los escombros de sus posesiones. El acceso a muchos de los vecindarios estaba bloqueado por restos o por trabajadores de emergencia buscando sobrevivientes.

Jeremy Ball, de 38 años, pudo ingresar a su casa pero arrastrándose para entrar por una ventana. Recordó el terror de la noche del domingo, cuando ayudó en la búsqueda por las casas y halló los cuerpos de una vecina y su hija de 15 años.

"Es algo que uno nunca quiere hacer", comentó.

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