Tras asegurar que tuvo “grandes” logros, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, confesó que no se presentará a reelección, acrecentando el temor de los republicanos de perder su mayoría en el legislativo en noviembre.

Dijo que se trataba de una decisión personal porque no quería que sus hijos crecieran con un “papá de fin de semana”. Aseguró a la prensa que el partido podrá jactarse de sus grandes logros para ganar votos en noviembre.

“Le he dado a este puesto todo lo que tengo”, mencionó. “Tendremos una gran trayectoria en la que podremos basar la campaña”.

También agradeció al presidente Trump, con quien ha tenido una relación difícil, por darle la oportunidad de liderar el partido.

Los planes de Ryan, objetos de conjeturas desde hace tiempo, darán lugar a una disputa por el timón entre sus lugartenientes. Ryan, quien se precia de ser un especialista en presupuesto fiscal, puso el recorte de impuestos en el centro de su agenda legislativa y el Congreso lo aprobó a fines del año pasado.

El legislador de 48 años anunció su plan en una reunión de su bloque a puertas cerradas, según algunos de los presentes. Su tono era sombrío y leyó un discurso preparado.

Ryan se retirará en enero al cumplir su periodo. El anuncio sorprendió en Washington.