Londres. En sus primeras palabras como primer ministro de Reino Unido, tras recibir el encargo de formar gobierno por parte de la reina Isabel II, Boris Johnson ha dicho en Downing Street que tiene la esperanza de llegar a un acuerdo de salida de la Unión Europea (UE), pero que se verá “forzado” a una ruptura brusca “si Bruselas se niega a renegociar”.

“Estoy convencido de que podemos alcanzar un acuerdo, sin controles en la frontera irlandesa y sin la antidemocrática salvaguarda”, dijo, en referencia al mecanismo negociado por su antecesora, Theresa May, y la UE para evitar la imposición de aduanas entre la República de Irlanda y la provincia británica de Ulster.

El país puede verse “forzado” a un Brexit caótico el próximo 31 de octubre, en caso de que la Comisión Europea y los otros países miembros se nieguen a modificar lo pactado. “Debemos prepararnos para ello”, afirmó Johnson, quien criticó a quienes dicen que en este escenario el país sufrirá graves perjuicios económicos. “Habrá dificultades, pero serán menos serias de lo que se dice”, agregó.

Johnson prometió que habrá Brexit, “cueste lo que cueste”, y con ello batirá a “los incrédulos, a los pájaros de mal agüero, a los aguafiestas”.

Michel Barnier, comisario europeo encargado del Brexit, ya ha advertido de que Bruselas no quiere reabrir el pacto, especialmente la cláusula que protege a Irlanda.