Ciudad de México. “La administración de Estados Unidos (Donald Trump) quizo su propio nuevo acuerdo” nuclear por lo que desechó el que firmó Barack Obama con Irán en el 2015 junto a Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania, comenta a El Economista un especialista en el tema, que para hablar con profundidad sobre el tema, pidió el anonimato.

El miércoles, el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, dijo que no podía “justificar una renovación de las exenciones” que le permitían a Irán mantener actividades nucleares civiles en el marco del acuerdo del 2015, asegurando que “el régimen iraní proseguía sus amenazas nucleares”. Se trata de una “escalada de acciones inaceptable”, según el jefe de la diplomacia estadounidense.

Con esta medida, los países que mantienen el acuerdo nuclear con la República Islámica  y que están implicados en esos proyectos sin finalidad militar pueden ser sancionados por Washington.

Para el especialista, el mayor logro del acuerdo fue sentar a Estados Unidos e Irán en la misma mesa después de varias décadas de no hacerlo. “El acuerdo per se no era la panacea, pero era el único marco de diálogo y distensión en donde en casi cuatro décadas sentabas a Estados Unidos e Irán con el aval de otros países y un aval de la comunidad internacional”.

Emmanuel Huet, investigador del Insituto de Estudios Políticos de París explica a El Economista que “el riesgo de que Irán desarrolle el arma atómica ha sido detonado por el propio presidente Trump, el acuerdo nuclear fue un logro muy importante por parte del presidente Obama, no existe necesidad de replantear uno nuevo”.

Una de las ventajas que el acuerdo le aporta a Irán es su regreso al mercado petrolero. Ahora, el escenario económico se le ha complicado.

Sin impacto

El “intento desesperado” de Estados Unidos de poner fin a las exenciones que permitían actividades nucleares iraníes no tendrá ningún impacto en la República Islámica, afirmó este jueves Teherán.

El final de estas exenciones decidido el miércoles por Estados Unidos, que constituían el último vestigio estadounidense del acuerdo internacional del 2015 del que Washington se retiró en el 2018, busca “distraer a la opinión pública de sus continuas derrotas ante Irán”, declaró Behruz Kamalvandi, portavoz de la organización iraní de energía atómica.