El Cairo. La salud de Hosni Mubarak entró en una fase peligrosa ayer y los médicos tuvieron que administrarle oxígeno en cinco ocasiones para ayudar al depuesto líder egipcio respirar, de acuerdo con funcionarios de seguridad en su prisión.

La crisis de salud de Mubarak se produjo días después de que fuera sentenciado a cadena perpetua por no detener el asesinato de manifestantes durante la revuelta que lo derrocó el año pasado.

Los funcionarios de la prisión de Torah, al sur de El Cairo, anunciaron que Mubarak, de 84 años, estaba en estado de shock y padecía hipertensión arterial, así como problemas respiratorios. Especialistas fueron llamados a examinarlo y se consideró trasladarlo a un hospital militar, expusieron los funcionarios, quienes hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a hacer declaraciones a periodistas.

No fue inmediatamente posible verificar de forma independiente de la gravedad su condición.

Mubarak no quería ir a Torah después de ser condenado el sábado y suplicó a su escolta que lo llevara de nuevo al hospital militar donde había estado alojado en una suite desde que inició su juicio en agosto. Desde el momento de su detención, en abril del año pasado, hasta agosto, había estado recluido en un hospital de su resort favorito del Mar Rojo Sharm el-Sheikh.

Mubarak fue condenado a pasar el resto de su vida en prisión el sábado, pero él y sus dos hijos fueron absueltos de los cargos de corrupción que pesaban sobre ellos.