Cinco días después de que un avión de una aerolínea rusa se desbarató sobre la península del Sinaí, Rusia y Egipto descartaron el jueves insinuaciones de Occidente de que una bomba terrorista pudo haber ocasionado el hecho en el que murieron 224 personas, y dijeron que la conjetura era un juicio apresurado.

Rusia y Egipto insisten en que la investigación sobre los hechos debe seguir su curso antes de que se llegue a cualquier conclusión. La disputa sobre la causa surgió después de que se dieron a conocer datos de inteligencia de EU y Gran Bretaña.

Rusia se quejó de que la información de inteligencia recabada por Londres y Washington respecto de su avión comercial no ha sido compartida.

Si Gran Bretaña tuviera información sobre una bomba en el avión, es realmente ofensivo que no haya sido compartida con Rusia, dijo en Moscú María Zakharova, vocera del ministerio ruso de Relaciones Exteriores.

El presidente Barack Obama dijo que EU está tomando muy seriamente la posibilidad de que una bomba haya provocado el desplome del avión.

Obama comentó al respecto durante una entrevista radiofónica con una estación en Seattle el jueves, luego que el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, dijera durante el día que EU no puede descartar la posibilidad de un acto terrorista.