Washington. Por casi 15 años, la cartera financiera del candidato presidencial republicano, Mitt Romney, ha incluido una empresa costa afuera que permanecía invisible a los votantes mientras su estrella política se elevaba.

Sankaty High Yield Asset Investors Ltd, con sede en las Bermudas, no figura en ninguno de los estados financieros estatales o federales de Romney. La compañía se encuentra entre varios de los bienes de Romney que no han sido revelados, incluido uno que ha publicado recientemente un ingreso de 1.9 millones de dólares, lo que sugiere que Romney podría ser más rico que los casi 250 millones estimados por su campaña.

Las omisiones fueron permitidas por las autoridades estatales y federales que supervisan los documentos de ética presentados por Romney y nunca ha sido citado por no revelar información sobre su dinero. Pero las limitadas revelaciones de Romney privan al público de una representación exacta de su riqueza y un claro entendimiento de cómo sus activos se manejan y son sometidos a impuestos, según los expertos en capital privado, derecho fiscal y finanzas de la campaña.

Sankaty fue transferido a un fideicomiso propiedad de la esposa de Romney, Ann, un día antes de que él tomara protesta como Gobernador de Massachusetts en el 2003, según los registros en las Bermudas obtenidos por The Asso­ciated Press. La propiedad de la empresa por los Romney no apareció en ningún estado financiero estatal o federales durante dos campañas presidenciales de Romney. Sólo las declaraciones de impuestos del 2010 de Romney, publicadas bajo presión política a principios de este año, confirmaron su control continuo de la empresa.

El misterio que rodea Sankaty refuerza la historia de que Romney mantiene un estricto control sobre sus relaciones públicas, ya documentada por el uso de correo electrónico privado y las purgas informáticas durante su gestión como Gobernador de Massachusetts, y su negativa a revelar sus principales recaudadores de fondos.

La compañía casi no tenía activos, de acuerdo con la declaración fiscal de Romney del 2010. Pero tales participaciones de sociedad podrían generar ingresos significativos para los próximos años, afirmaron los expertos fiscales, quienes agregaron que la falta de divulgación hace que sea imposible saber a ciencia cierta.