El Supremo Tribunal de Brasil (STF) decidió revocar este martes el arresto domiciliario al exmagnate Eike Batista, que fue detenido preventivamente en enero acusado de corrupción y lavado de dinero, pero le impuso una serie de medidas cautelares.

El que llegó a ser el hombre más rico de Brasil ingresó inicialmente al presidio de Bangu, en Rio de Janeiro, pero en abril ya recibió la luz verde de la corte suprema para cumplir reclusión en su casa, en un barrio acomodado de esa ciudad.

Con la decisión de este martes, el exmagnate de 60 años podrá salir libremente de su domicilio, pero estará obligado a cumplir con "recogimiento nocturno", deberá entregar su pasaporte y presentarse periódicamente ante un juez, informó el STF en un comunicado.

El relator del caso, Gilmar Mendes, sustentó su decisión al considerar que no hay condiciones para que Batista pueda repetir el crimen ni para que pueda obstruir las labores de la justicia.

Mendes, que ya concedió la libertad a otras personalidades detenidas preventivamente dentro de la operación Lava Jato, concedió el habeas corpus solicitado por la defensa de Batista, criticando el "abuso de las prisiones preventivas, como si esta fuese la única medida eficaz para combatir al crimen" en Brasil.

Emblema de los años en que el gigante latinoamericano era el favorito de los mercados, Batista fue arrestado preventivamente el pasado 30 de enero cuando llegó a Brasil en un vuelo procedente de Nueva York, acusado de corrupción por una causa derivada del megaescándalo de desvíos y sobornos en la estatal Petrobras.

El empresario es sospechoso de haber pagado 16,5 millones dólares al entonces gobernador de Rio Sergio Cabral (2007-2014) -que cumple condena por corrupción pasiva y blanqueo de dinero- por una operación que en realidad nunca existió de compra y venta de una mina de oro.

Batista llegó a ser clasificado en el 2012 como la séptima fortuna del mundo por la revista Forbes, antes de iniciar su frenética caída a mediados de ese mismo año.

Pese a no tener estudios universitarios, este brasileño hecho a sí mismo logró que su grupo de minería y energía EBX subiera como la espuma, pero también que cayera rápidamente cuando la petrolera OGX reconoció que no cumpliría con sus metas de producción y los mercados le dieron la espalda.

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