México y Estados Unidos enfrentan su prueba más severa en décadas, sin embargo, para ex embajadores e investigadores del Centro Woodrow Wilson, la relación bilateral sigue siendo fuerte .

En un informe titulado Trazando un nuevo curso: Opciones de políticas para una nueva etapa en las relaciones EU- México , los ex embajadores Anthony Wayne y Arturo Sarukhan, de la mano con investigadores de este think tank, concluyen que el desafío al status quo de la relación a principios de 2017, la necesidad de pensar sobre esta relación de una manera radicalmente diferente.

Además de reafirmar las verdades de la interdependencia económica y el apoyo mutuo a la seguridad, está claro que ha llegado el momento de centrarse en nuevas cuestiones en la relación, adoptar un nuevo tono y proponer un nuevo rumbo , se lee en el documento.

Los ex diplomáticos mexicano y estadounidense Sarukhan y Wayne refieren que ante un aumento de prestigio por parte de México en asuntos internacionales, es ahora oportunidad para que se asocie con Estados Unidos en el escenario regional y global.

Partiendo del supuesto de que México está dispuesto a trabajar con los Estados Unidos y Canadá, y que colaboración aumentaría el impacto de sus esfuerzos conjuntos en el mundo, los ex embajadores sugieren una mayor cooperación en la lucha contra el terrorismo.

En América Central, sostienen, las naciones norteamericanas pueden trabajar juntos de manera efectiva para tener un impacto más profundo en las preguntas desarrollo económico, la inseguridad pública y la gestión de flujos.

De acuerdo con Sarukhan y Wayne, la decisión de México de participar en los esfuerzos de mantenimiento de la paz, abre la oportunidad de reunir a sus fuerzas para desplegar una misión conjunta regional de socorro en caso de catástrofe.

ana.langner@eleconomista.mx