Alrededor de 8 millones de cubanos mayores de 16 años fueron convocados a las elecciones para renovar a los diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento) así como a los delegados de las Asambleas Provinciales, quienes estarán en funciones durante los próximos cinco años.

Arturo López-Levy, experto en política latinoamericana y profesor en la Universidad de Texas- Rio Grande Valley, comentó que, con las elecciones “Cuba dará el primer paso de una transición intergeneracional. El mayor impacto es que el poder se transfiere de la generación que hizo la Revolución Cubana a una generación posterior, y en segundo lugar está el simbolismo de que Cuba va a tener un presidente que no proviene de las Fuerzas Armadas”, detalló.

El especialista consideró que a pesar del cambio de presidente, Raúl Castro va a seguir siendo factor de poder en el país porque va a continuar al frente el Partido Comunista Cubano en virtud al Artículo 5 de la Constitución.

La fuerza del apellido Castro

El actual vicepresidente Miguel Díaz-Canel, de 57 años, se vislumbra como el posible sucesor de Raúl Castro.

“El hecho de que ya no quede frente a la Presidencia alguien con el apellido Castro transmite señales de cambio, sobre todo en Estados Unidos y otros países en los cuales se busca un cambio en lo que no ha dado resultados en los últimos años. Aunque no signifique un cambio real en Cuba, se pueden reconocer los errores durante 60 años y buscar oportunidades que generen mejores resultados”, concluyó.

Al cierre de la edición, la jornada se desarrollaba en calma. La participación suele llegar a 90% del padrón, aunque el voto es voluntario. No votar es mal visto socialmente y acudir a las urnas es considerado como un acto de “reafirmación revolucionaria”.

“¡Un sí por Cuba, por la patria y por la Revolución!”, era la consigna de Fidel Castro en 1993, que acarreaba masas, y que recuerda la prensa oficial en estas fechas.

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