Lisboa. El parlamento de Portugal rechazó en una votación muy cerrada cuatro propuestas a favor de legalizar la eutanasia y el suicidio asistido en el país predominantemente católico.

El proyecto de ley, redactado por el gobernante Partido Socialista, obtuvo 110 votos en el Parlamento de 230 escaños, pero fue rechazado por 115 opositores tras un debate acalorado y una votación que requirió que cada legislador declarara su postura.

En el 2016, la presión de los defensores de la eutanasia llevó el tema hasta la agenda política. Una petición pública recibió más de 8,000 firmas para forzar un debate parlamentario.

Cuatro partidos izquierdistas y centroizquierdistas, el gobernante Partido Socialista; el Bloque de Izquierda; el Partido Verde y el Pueblo, Animales y Naturaleza, presentaron propuestas para legalizar la eutanasia y el suicidio asistido. Actualmente, en Portugal incitar o asistir eutanasia conlleva hasta tres años en prisión.

El asunto, profundamente divisivo, es el más reciente punto de fricción entre fe y política en ese país. Gobiernos izquierdistas determinados a modernizar el país, y la declinación de la influencia de la Iglesia católica, han abierto las puertas a profundos cambios culturales en Portugal entre los que destacan la legalización del aborto en el 2007 y el matrimonio homosexual tres años después.

La eutanasia es legal en Bélgica, Canadá, Colombia, Luxemburgo y Holanda. En Suiza y en algunos estados de Estados Unidos es legal el suicidio asistido, en el que el paciente se administra a sí mismo la droga letal, bajo supervisión médica.