Jerusalén. El Partido Likud del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, emergió ayer como la mayor facción en una reñida elección parlamentaria, dando así al duro político un nuevo mandato como Primer Ministro, según las encuestas de salida. Pero un desempeño gris por el Likud, junto con ganancias sorprendentes por un recién llegado centrista, planteó la posibilidad de que Netanyahu se verá obligado a formar una coalición más amplia.

Las encuestas de salida, televisadas en tres de las principales cadenas de Israel, dieron al Likud y a sus aliados religiosos de línea dura la captura de una débil mayoría de apenas 61 o 62 escaños en el Parlamento de 120 miembros. Con los resultados oficiales actualizándose durante la noche, es posible que el ala derecha y los centroizquierdistas terminen en un empate.

En un comunicado publicado en su página de Facebook, Netanyahu afirmó que iría al otro lado del pasillo y trataría de formar una coalición de amplia base.

De acuerdo con las encuestas de salida, está claro que los ciudadanos de Israel decidieron que ellos quieren que continúe actuando como Primer Ministro de Israel y que construya la más amplia posible mayoría (coalición). Ya he empezado a trabajar esta noche para lograr el gobierno más amplio posible , indicó.

Este escenario tendría profundas implicaciones para las perspectivas de paz en Medio Oriente. Los centristas opositores de Netanyahu han dicho que no se unirían a su gobierno si no hace un esfuerzo serio para lograr paz con los palestinos. Las conversaciones de paz se han estancado durante los gobiernos de Netanyahu.

Se reportó que la participación fue más alta que en la última elección, en el 2009, pero no parecía haber poca anticipación de que el resultado produciría un cambio significativo.

En una casilla en Jerusalén, las cuestiones económicas en lugar de la guerra y la paz parecían estar a la vanguardia en la mente de los votantes.

Mientras que Netanyahu centró su campaña en asuntos exteriores y de seguridad, sus principales rivales se concentraron en las preocupaciones económicas de los israelíes, tales como el aumento de los precios de la vivienda, los alimentos, así como una atención médica y educación más asequibles. Los temas fueron empujados a la parte superior de la agenda nacional durante una ola de protestas que se extendieron por todo Israel en el verano del 2011.

Avinoam Rosenbaum, un estudiante, expuso que había votado por el Partido Laborista de la oposición, que hizo campaña por la reforma socioeconómica y podría convertirse en una fuerza dentro el Parlamento. En un eco de la desilusión general con las perspectivas de un acuerdo de paz con los palestinos, Rosenbaum afirmó que había llegado el momento de mirar hacia adentro y corregir las desigualdades económicas.