Nueva York. Un sol brillante y temperaturas cada vez más cálidas se presentaron luego de la enorme tormenta de nieve que paralizó a Nueva York y arrojó cantidades históricas de nieve en la ciudad, permitiéndole a millones de personas salir de su casa el domingo a disfrutar un día de invierno.

Pero aún había condiciones adversas: pilas de nieve hasta la cintura bloquearon las paradas de camión en Manhattan, obligando a los pasajeros a arriesgarse a esperar en la calle, a centímetros del tránsito.

El clima fue responsable de por lo menos 29 fallecimientos, por accidentes de auto, paleando nieve o por aspirar monóxido de carbono.

La tormenta provocó nevadas desde la costa del Golfo de México hasta New England. El reporte oficial más severo fue de 1.06 metros de nieve en Glengary, West Virginia, pero las enormes acumulaciones en otros lugares dejaron varados a decenas de miles de viajeros y obligó a otros tantos a cambiar sus itinerarios.

En Washington, los museos permanecieron cerrados y la Cámara de Representantes pospuso votaciones hasta febrero, debido al impacto de la tormenta en los sistemas de transporte.

El tránsito aéreo siguió siendo un caos, luego de la cancelación de casi 12,000 vuelos durante el fin de semana.

Los aeropuertos reanudaron un servicio limitado en Nueva York, Baltimore y Filadelfia, que recibió toda la nieve de un invierno habitual en tan sólo dos días. Los aeropuertos del área de Washington permanecieron cerrados.

Las principales aerolíneas cancelaron cientos de vuelos para el lunes. Además de despejar nieve y hielo de las instalaciones y equipos, los operadores de aerolíneas, trenes y sistemas de tránsito deben encontrar la manera de llevar a los empleados al trabajo a través de la nieve.

Amtrak operó un número reducido de trenes en todas sus rutas, dando servicio a muchas personas que no tenían otras opciones de transporte, dijo el portavoz Marc Magliari.