El Cairo. El derrocado líder egipcio, Hosni Mubarak, regresó a la prisión ayer tras varias semanas en un hospital militar de primera, manifestó un funcionario.

Un fiscal expuso que la salud del expresidente de 84 años había mejorado en comparación de varias semanas atrás, cuando se informó que estaba al borde de la muerte.

Sin embargo, otros en Egipto ven el movimiento como un intento de disipar el escepticismo de que los funcionarios que simpatizan con Mubarak estaban exagerando su crisis de salud con el fin de darle al expresidente una prisión más cómoda.

Hosni Mubarak fue condenado a cadena perpetua el 2 de junio por no detener la matanza de cientos de manifestantes durante la revuelta contra su régimen el año pasado.

Días después de haber empezado a cumplir su condena recluido en el hospital de la prisión Torah de El Cairo, los funcionarios dijeron que su salud se deterioró, que empezó a deslizarse dentro y fuera de la conciencia y que su corazón se detuvo varias veces.

El 20 de junio, Mubarak fue trasladado a uno de los bien financiados hospitales militares situados en el suburbio de Maadi de El Cairo, el mismo complejo donde se declaró su predecesor, Anwar Sadat, asesinado hace más de 30 años por militantes islámicos .

Pero la madrugada del lunes, el canal noticioso estatal, Middle East News Agency, anunció que el fiscal general, Abdel Maguid Mahmoud, ordenó que Hosni Mubarak fuera trasladado de nuevo a la prisión.