Sochi. El presidente ruso, Vladimir Putin y la canciller federal alemana, Angela Merkel, se reunieron en el balneario ruso de Sochi para abordar la situación en Ucrania, el estado de sus relaciones bilaterales y hasta el caso de los homosexuales en Chechenia, así como la guerra en Siria.

En su primera visita a Rusia desde el 2015, Merkel instó al Presidente ruso a garantizar un alto al fuego en Ucrania, pero éste culpó a Kiev del fracaso de los acuerdos de paz entre las tropas ucranianas y los separatistas prorrusos del este del país.

La canciller alemana, que siempre defendió las sanciones impuestas por los europeos a Moscú por la anexión de Crimea y por su supuesto papel en el conflicto ucraniano, aseguró que esperaba poder levantar algunos de esos castigos si se aplica el moribundo acuerdo de paz que promovió junto con el presidente francés François Hollande en el 2015.

Hoy reiteramos la necesidad de cumplir rigurosamente los acuerdos de Minsk , dijo por su parte Putin al destacar que el objetivo principal es separar las fuerzas y bandos del conflicto, lo que permitirá cesar los ataques, establecer un diálogo directo entre Kiev y las repúblicas autoproclamadas y convocar allí las elecciones .

Pero, a pesar de las promesas de diálogo, quedó claro que existe un abismo entre la canciller, considerada como un baluarte del orden liberal occidental, y el presidente ruso, al que muchos acusan de querer acabar con ese orden.

Durante la rueda de prensa, Merkel se mostró preocupada por la situación de los gays en Rusia. También he hablado de ese informe muy negativo sobre lo que les ocurre a los homosexuales en Chechenia , aseguró. Y he pedido al presidente que utilice su influencia para proteger los derechos de las minorías , añadió.

Según el periódico ruso Novaia Gazeta, las autoridades chechenas detuvieron a más de 100 homosexuales e incitaron a sus familias a matarlos para lavar su honor , así como la existencia de cárceles secretas en esa república rusa de mayoría musulmana en el Cáucaso Norte.

Respecto al conflicto sirio, Putin y Merkel abogaron por intensificar las negociaciones de paz en Astana y Ginebra para poner fin a la guerra, que ha dejado más de 365,000 muertos y desaparecidos desde marzo del 2011.

Putin aprovechó la rueda de prensa para negar que Rusia tuviera intención de influir en las elecciones alemanas de este año, meses después de que se acusara a Moscú de interferir en los comicios estadounidenses. Nunca nos entrometemos en la vida política o en los procesos políticos de ningún otro país , finalizó Putin.