Los medios estatales chinos dieron la bienvenida a la presidenta financiera del gigante de las telecomunicaciones Huawei, Meng Wanzhou, a su regreso a la "patria" el sábado, tras más de mil días bajo arresto domiciliario en Canadá.

A Meng se le permitió volver a casa después de que se llegó a un acuerdo con los fiscales estadounidenses para poner fin al caso de fraude en su contra, calificados como infundados por Pekín.

No obstante, los medios chinos guardaron silencio sobre Michael Kovrig y Michael Spavor, los dos canadienses liberados de la custodia china en un aparente acto recíproco de Pekín. Su puesta en libertad ocurrió unas horas después de Meng, dijo el primer ministro canadiense, Justin Trudeau.

El largo caso de extradición ha sido una fuente importante de desacuerdo entre Pekín y Washington, y los funcionarios chinos habían indicado que el caso debía abandonarse para ayudar a poner fin al estancamiento diplomático.

El acuerdo también abre al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, a las críticas de los halcones de Washington, que argumentan que su administración está capitulando ante China y una de sus principales empresas en el centro de una rivalidad tecnológica global entre los dos países.

La cadena estatal china CCTV emitió una declaración de la ejecutiva de Huawei, escrita mientras su avión volaba sobre el Polo Norte, evitando el espacio aéreo de Estados Unidos.

Sus ojos estaban "empañados por las lágrimas" mientras se acercaba al "abrazo de la gran patria", dijo Meng. "Sin una patria fuerte, no tendría la libertad que tengo hoy".

Los medios canadienses informaron que Spavor y Kovrig llegaron a la ciudad de Calgary, en el oeste de Canadá, donde fueron recibidos por Trudeau.

rrg