Bedminster, NJ. El presidente Trump condenó el sábado “todos los tipos de racismo y actos de violencia”, lo hizo con relación al primer aniversario de la manifestación racista en Charlottesville en la que murió una persona. El presidente pidió a la nación que “se reúna” después de una semana en la que avivó las divisiones raciales a través de críticas en contra de atletas negros y otras minorías.

Por la mañana de este domingo, antes de que iniciara una manifestación de supremacía blanca en Washington “Unite the Right”, Trump escribió en Twitter que la “muerte y división no tienen sentido”.

Las declaraciones de Trump fueron muy distintas a las que hizo hace un año, cuando declaró que “ambas partes” tuvieron la culpa de la violencia en Charlottesville; sin embargo, durante la semana pasada regresó a la polémica al haber criticado al jugador estrella de la NBA, LeBron James, y al periodista de CNN, Don Lemon, ambos negros.

“Desquiciado”

Una de las pocas afroamericanas que ha trabajado en la Casa Blanca durante la actual administración es la exasistente especial Omarosa Manigault Newman. Ahora acusa a Trump de ser racista en su libro Desquiciado que saldrá a la venta mañana. En él describe una imagen condenatoria del presidente Donald Trump, e incluso afirma la existencia de videos en donde se escucha a Trump utilizar una palabra denigrante para referirse a los negros mientras grababa el reality show El Aprendiz.

Ayer, durante el programa de televisión de la NBC Meet the Press, Omarosa presentó parte de un audio que recientemente grabó en secreto cuando el director de gabinete de la Casa Blanca, John Kelly, la despidió.

Durante un evento de Bikers for Trump en Bedminster el sábado, el presidente dijo a los periodistas que Omarosa Manigault Newman era una “delincuente”.

Manifestación supremacista, en el lugar equivocado

Una manifestación supremacista escasamente concurrida fue disuelta este domingo por la tarde en Washington luego de que la policía los condujera fuera del centro.

El objetivo de la policía fue evitar un posible choque de los manifestantes contra el bando que no tolera el racismo, lo que hubiera sido una réplica de lo ocurrido el año pasado en Charlottesville.

El mensaje de la manifestación de “derechos civiles blancos”, emitido en una ciudad abrumadoramente liberal donde el número de afroamericanos superaba al de los blancos en el último conteo del censo, fue denunciado airadamente por aquellos que se congregaron en Lafayette Square.

Un breve discurso del organizador Jason Kessler, fue ahogado por los gritos y cánticos de los que se congregaron en su contra a cierta distancia. Muchos de los contraatacantes llevaban máscaras negras, cascos y armaduras del movimiento Antifa, que chocaron violentamente con los supremacistas blancos en Charlottesville.

Cuando comenzó a llover, el grupo vestido de negro lanzó bengalas y fuegos artificiales hacia el complejo de la Casa Blanca. Aproximadamente 200 de ellos se movieron al este en un grupo por I Street NW, volteando contenedores de basura y cantando consignas contra la policía.

A un año de Charlottesville

Más de un centenar de personas se manifestaba contra el racismo en el centro de Charlottesville, conmemorando el primer aniversario de la mortal concentración de supremacistas blancos y protestando contra la creciente presencia policial.

El grupo comenzó a marchar hacia el centro de la ciudad tras un mitin en el parque municipal. El grupo coreaba frases contra los agentes policiales que los acompañaban en la marcha.

Los agentes del control del orden fueron muy criticados luego de la manifestación del año pasado, por lo que se consideró una respuesta pasiva a la violencia que se desarrolló.

Una revisión en un exfiscal de Estados Unidos dictaminó que hubo poca coordinación entre la policía estatal y municipal, y un plan operativo que aumentó la seguridad de los agentes sobre la seguridad pública.

Los discursos de Trump han dividido el país, y este domingo lo reflejaron las dos manifestaciones.