Los holandeses tuvieron la última oportunidad de contrastar dos visiones de su país entre los dos punteros en las encuestas de las elecciones legislativas que se celebrarán mañana, a través del único debate televisado entre Mark Rutte y Geert Wilders.

El menú programático a debatir fue salud, economía e integración (inmigración), pero resultaba imposible sortear el tema de la semana: el agarrón diplomático con Turquía.

El debate inició precisamente con este tema. Rutte, actual primer ministro y cabeza del Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD), comentó que él ha manejado bien la crisis e insistió que lo volvería a hacer. Es decir, volvería a impedir que los ministros turcos del gobierno del presidente Erdogan ingresen a los Países Bajos para realizar mítines a favor del referéndum que el mandatario turco organizará el próximo 15 de abril con objeto de reformar la Constitución para fortalecer los poderes presidenciales.

Wilders, del Partido para la Libertad (PVV), no tuvo problema en coincidir con Rutte, ya que gran parte de su ideario se fundamenta en despreciar todo vínculo con el Islam, aunque fue mucho más lejos al decir que el verdadero problema es el crecimiento demográfico de turcos en Holanda. Wilders pidió a Rutte expulsar al embajador turco y que lo mejor es cerrar fronteras (porque) es la única solución para la gente . Esta premisa ha sido el hilo conductor de Wilders en toda su campaña.

También dijo que la manifestación de turcos en las instalaciones del consulado en Rotterdam el pasado sábado estuvo fuera de control. Ese día se congregaron más de 1,000 manifestantes para protestar en contra del gobierno de Rutte por haber impedido que la ministra de la Familia turca ingresara al país para encabezar un mitin. Los manifestantes arrojaron botellas y asaltaron los coches de la policía.

Rutte trató de evitar la caída en estigmas al decir que 80% de los turco-holandeses representan una contribución positiva para el país y pagan impuestos. El periódico digital nrc.nl realizó un ejercicio de comprobación de cifras y dichos, muy de moda gracias a The Washington Post y al New York Times. Ambas publicaciones lo están haciendo para corroborar lo dicho por Trump. El diario digital reveló que sólo 54% de los turco-holandeses son bien remunerados.

Erdogan, tema de campaña

En el debate, Geert Wilders no quitaba el dedo del renglón sobre el autócrata Erdogan. Y lo hacía porque sabe que el tema del momento puede ser rentable en las elecciones. Dijo que al menos 60% de los turcos holandeses apoyan al presidente turco Erdogan y eso sólo significa que no están adaptados a la sociedad holandesa.

El tema de la integración era otro de los más esperados, por espinosos, por la audiencia. Geert Wilders atacó a la Unión Europea por haber llegado a un acuerdo con el turco Erdogan en el que Turquía se compromete a recibir a refugiados sirios a cambio de 6,000 millones de euros.

Cuartos de final

Horas antes del debate, Rutte recordó a los medios quién es el verdadero enemigo a derrotar: Quiero que Holanda sea el primer país en detener el mal populismo, en detener el efecto dominó , declaró en un llamamiento a la población evocando el Brexit y la elección de Donald Trump en Estados Unidos.

Estos comicios, marcados por los temas de inmigración y de identidad, están considerados un barómetro del avance de la extrema derecha en Europa, en un año con múltiples citas electorales, entre ellas en Francia y Alemania.

Podemos decir que estas elecciones son los cuartos de final para intentar impedir ganar al mal populismo , afirmó Rutte en una rueda de prensa. Las semifinales son en Francia en abril y mayo y luego la final es en Alemania en septiembre , añadió.

Sobre lo que dicen las encuestas, llama la atención el elevado porcentaje de indecisos.

De los ciudadanos holandeses, 60% todavía no sabe si votará o no, ni a favor de quién , explicó a la AFP Monika Sie Dhian Ho, directora del Instituto Clingendael en La Haya.

Según el último sondeo publicado el domingo por la web Peilingwijzer, que reúne seis encuestas distintas, el partido de Rutte (VVD) es el favorito con 16% de las intenciones de voto.

Un resultado que le daría entre 23 y 27 escaños de los 150 de la cámara baja del Parlamento, lejos de los 40 que tiene actualmente. El de Wilders lograría entre 19 y 23 escaños, con 13% de los votos. Holanda hizo fila de espera al Brexit y Trump. Veremos si rompe tendencia.