Tokio. Japón planea un movimiento que llevará al cierre de todas las centrales nucleares para la década del 2030, informaron ayer los medios de comunicación japoneses, un importante cambio de política para una nación escasa en recursos que alguna vez dependió de la energía atómica como fuente de una tercera parte del total de su consumo energético.

El cambio gradual de la energía nuclear en las próximas dos décadas representa una importante concesión de los líderes tradicionalmente pronucleares de Japón, a un público en gran medida antinuclear.

Pero también genera nuevas preocupaciones sobre cómo Japón compensará un enorme déficit de energía y si puede lograr el desarrollo de las energías renovables como una alternativa barata. En el corto plazo, Japón tendrá que depender del aumento de las importaciones de combustibles fósiles, lo que llevará al aumento de los precios de la energía del país, así como de sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero.