El Índice de Precios al Consumo (IPC) en Alemania  creció por quinto mes consecutivo, a 2.5% a tasa anual, esta cifra se dio tras 1% de enero, 1.3% de febrero, 1.7% de marzo y 2% de abril, según los datos publicados por la Oficina Federal de Estadística (Destatis), con lo que se confirma que es la mayor inflación en una década. Respecto al mes anterior la variación fue de 0.5 por ciento.

Los bienes en general se encarecieron 3.1% entre mayo del 2020 y del 2021. Los productos energéticos repuntaron 10% anual, después de acelerarse 7.9% en abril.

No sólo el fuerte aumento de los precios energéticos influyó en el alza de la tasa de inflación, sino también efectos extraordinarios temporales como la tarificación del carbono desde comienzos de año, así como los bajos precios de la energía hace un año, particularmente de los derivados del petróleo.

En mayo se encarecieron sobre todo el gasóleo licuado para calefacción —35.4%- y los carburantes -27.5%—, mientras que la electricidad se mantuvo prácticamente constante (con una ligera caída de 0.1 por ciento).

Sin tener en cuenta el impacto de la energía, la tasa de inflación se habría situado en mayo en 1.8%, y sin gasóleo ligero de calefacción y carburantes, sólo en 1.6 por ciento. Sin tener en cuenta el impacto de la energía y los alimentos, cuyos precios son más volátiles, la tasa de inflación se habría situado en 1.9 por ciento.

Los precios de los alimentos aumentaron 1.5% anual por debajo de la media, después de 1.9% de abril. Se encarecieron sobre todo los de las grasas y aceites (3.8%), así como el pan y los productos cereales (2.2%), mientras que los precios de la verdura subieron 1.1%, por debajo de la media.

Resultaron notablemente más caras las plantas y flores (7.6%), las bicicletas tradicionales y eléctricas (4.2%) y el tabaco (3.9%) y considerablemente más baratos, los teléfonos móviles (6.9 por ciento).

Los servicios se encarecieron 2.2%, entre los cuales el arrendamiento de viviendas creció 1.4 por ciento.