Los republicanos se unieron para defender a la comunidad de inteligencia de Estados Unidos luego de que el presidente diera más credibilidad a su homólogo ruso, Vladimir Putin, que a sus propios servicios de inteligencia con respecto a la supuesta injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales del 2016 que le llevaron a la Casa Blanca y que Moscú niega.

El jefe de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, pidió a Trump que entienda que Rusia no es su “aliado” y consideró que el gobierno debería frenar los “viles” ataques del Kremlin a las democracias occidentales.

“No hay duda de que Rusia interfirió en nuestras elecciones y que continúa con sus intentos para socavar la democracia aquí y en todo el mundo”, destacó Ryan.

“Eso —continuó— no es sólo el hallazgo de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos, sino también del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes. El presidente debe entender que Rusia no es nuestro aliado”.

Antes de ser elegido presidente de la Cámara de Representantes, Ryan fue candidato republicano a la Vicepresidencia en el 2012. Durante esa campaña, el compañero de fórmula de Ryan, el exgobernador de Massachusetts, Mitt Romney, llamó a Rusia el enemigo geopolítico número uno de los Estados Unidos.

Más duro fue el senador John McCain, quien llamó a Trump  “ingenuo y “egoísta”.

“La conferencia de prensa de hoy en Helsinki fue una de las actuaciones más vergonzosas de un presidente estadounidense que se recuerde “, dijo McCain en un comunicado.

“El daño infligido por la ingenuidad, el egoísmo, la equivalencia falsa y la simpatía del presidente Trump por los autócratas es difícil de calcular”. McCain continuó: “Trump demostró no sólo que era incapaz, sino que no estaba dispuesto a enfrentarse a Putin (...) Estas fueron las opciones deliberadas de un presidente que parece decidido a llevar a cabo sus delirios de una cálida relación con el régimen de Putin”, son algunas de sus reflexiones.

Por su parte, el presidente del Comité de Inteligencia del Senado, el republicano Richard Bur, dijo en un comunicado que su comité “no tenía motivos para dudar” de las conclusiones de la comunidad de inteligencia de que Putin había ordenado una campaña de influencia dirigida a las elecciones del 2016.

“Vladimir Putin no es nuestro amigo y nunca lo ha sido”, se lee en el texto. “Tampoco quiere ser nuestro amigo. Las acciones de su régimen lo demuestran. Debemos dejar en claro que los Estados Unidos no tolerarán actividades rusas hostiles contra nosotros o nuestros aliados”.

Entre los legisladores que denunciaron el rechazo de Trump a los hallazgos de las agencias de inteligencia estadounidenses estaba el representante Adam Kinzinger que tuiteó: “Es hora de despertar y enfrentar la realidad”.

“El pueblo estadounidense merece la verdad, y pasar por alto la legitimidad de nuestros funcionarios de inteligencia es un perjuicio para los hombres y mujeres que sirven a este país” , dijo Kinzinger , y agregó que Putin “no es nuestro amigo; él es un enemigo de nuestra libertad”.

Para el senador republicano Lindsey Graham, a menudo en sintonía con Trump, este último ha “perdido la oportunidad” de “enviar una advertencia firme sobre las próximas elecciones”, y que “Rusia lo considerará como un signo de debilidad”.

El exdirector de la CIA John Brennan habló de “traición” de Trump a su país y de estar “completamente en el bolsillo de Putin”.

“Patriotas republicanos: ¿Dónde están?”, añadió en un tuit desde su cuenta personal.