Lima. El izquierdista Ollanta Humala, un exoficial del Ejército con un cuestionado historial en derechos humanos, ganó por estrecho margen la elección presidencial de Perú, en una reñida segunda vuelta contra la hija del depuesto exmandatario Alberto Fujimori.

Humala se alzó con el triunfo tras haber suavizado su imagen radical y haber dado un giro en sus simpatías por el presidente socialista de Venezuela, Hugo Chávez, una afinidad que le costó la derrota en su primer intento por la Presidencia hace cinco años.

El ganador prometió a los pobres de Perú una mayor participación de la considerable riqueza mineral del país y ofreció que respetará el libre mercado, pero poniendo primero a los peruanos. El exteniente coronel obtuvo 51.5% de los votos, contra 48.5% de Keiko Fujimori, según los resultados completos extraoficiales reunidos por la organización electoral independiente, Transparencia.  

En la tarde de ayer los resultados oficiales mostraban un avance de 87% de la votación. Funcionarios electorales explicaron que los resultados donde Humala mostraba fortaleza estaban llegando con lentitud.

Humala mencionó a sus seguidores que trabajaría para transformar el auge económico del Perú en la última década, que ha sido la envidia de América Latina.

Afirmó que lo logrará aplicando impuestos sobre las enormes utilidades mineras y reduciendo las exportaciones de gas natural para que los peruanos puedan acceder a dicho energético a precios bajos.

Humala perdió la Presidencia por escaso margen ante Alan García en el 2006. En esa elección, se presentó como un admirador del general Juan Velasco, el dictador izquierdista que expropió tierras de los ricos y nacionalizó toda una gama de industrias. En esta ocasión, Humala bajó el tono de su retórica.