Los Hermanos Musulmanes, primera fuerza política de Egipto, lanzaron este sábado una advertencia al poder militar por su apoyo al gobierno, acusado de poner en peligro los logros de la revolución que derrocó al presidente Hosni Mubarak en febrero de 2011.

Desde que entró como fuerza mayoritaria en el Parlamento, el Partido de la Libertad y la Justicia (PLJ), derivado de los Hermanos Musulmanes, presiona a la junta militar en el poder desde la caída de Mubarak para que cese al gobierno y confíe al PLJ la formación de un nuevo ejecutivo.

Sin embargo, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas sigue apoyando al gobierno de Kamal Ganzuri, quien fuera primer ministro de Mubarak entre 1996 y 1999.

En un comunicado, los Hermanos Musulmanes calificaron el desempeño del gobierno de "gran fracaso", citando la violencia, las injerencias en asuntos judiciales, la lentitud de las reformas, la penuria de carburante y la caída de las reservas de divisas.

"Cuando llamamos a la dimisión del gobierno, su jefe se negó y por desgracia el Consejo militar lo apoyó", lamentó el PLJ.

"No podemos quedarnos en silencio y esperando si sigue en función este gobierno, mientras se acerca la elección presidencial", prevista en mayo. "Esto levanta sospechas sobre la ecuanimidad de las elecciones", añadió el partido.

"Si alguien tiene la intención de recrear el ex régimen corrupto con caras nuevas, el pueblo está dispuesto a actuar para reavivar su revolución e impedir que el barco se hunda en manos de gente sin nigún sentido de la responsabilidad", advirtió la formación islamista.