Bosnia se preparaba este sábado para nuevas protestas al día siguiente de las manifestaciones contra la pobreza y el desempleo terminaron con el incendio de varias administraciones del país y decenas de personas heridas.

Sarajevo amaneció este sábado con un intenso olor a humo, después de que los bomberos se esforzaran en sofocar durante la noche las llamas de la sede de la presidencia, incendiada por los manifestantes.

Estas protestas son de una magnitud sin precedentes en esta exrepública yugoslava desde el fin de la guerra de 1992-1995.

El desempleo afecta a un 44% de la población activa de Bosnia, donde una de cada cinco personas viven por debajo del umbral de la pobreza.

Desde el inicio de las protestas el pasado miércoles, unas 300 personas resultaron heridas por las balas de goma y los gases lacrimógenos lanzados por la policía para dispersar a los manifestantes.

"Es un estado de guerra", titulaba el sábado el diario Olobodjenje.

Los protestantes exigen la dimisión de las autoridades locales y regionales, al considerar que las dos décadas de enfrentamientos políticos devastaron la economía nacional. El salario medio mensual es de 420 euros (570 dólares).

Varios altos funcionarios de la administración regional en la ciudad de Tuzla (sur), donde empezaron los disturbios, y en la ciudad de Zenica (centro) dimitieron el viernes bajo presión, informaron medios locales.

hbr