París.- El primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, calificó hoy como "racista" la ley francesa que tipifica como delito la negación del genocidio armenio, mientras Francia llamó a Ankara a la calma tras admitir que la legislación es "inoportuna".

"El proyecto (de ley) aprobado anoche por el Senado de Francia es discriminatorio y racista", declaró Erdogan ante los diputados de su partido Justicia y Desarrollo (AKP) en el Parlamento turco.

Erdogan afirmó que esta ley es completamente nula y sin efecto para Turquía y aseguró que su país impondrá "etapa por etapa" las sanciones que ha planeado contra Francia, "sin dar marcha atrás de ninguna manera", reportó el diario turco Hurriyet en su sito web.

El Parlamento francés adoptó anoche, después de un último voto en el Senado, un proyecto de ley que castiga con un año de cárcel y una multa la negación del genocidio armenio, un término rechazado por Turquía.

Según la nueva legislación, que entrará en vigor dentro de dos semanas, aquel que niegue que la matanza de armenios en 1915 a manos del Imperio Otomano fue un genocidio, será penado con un año de cárcel o una multa de 45,000 euros (casi 59,000 dólares).

"Vamos a anunciar nuestro plan de acción en función de la evolución de este tema", advirtió el primer ministro turco, quien destacó que "Turquía aún está en un periodo de paciencia".

El presidente francés Nicolas Sarkozy, quien impulsó este proyecto de ley que provocó una grave crisis entre Ankara y París, tiene en principio 15 días para promulgarlo.

Erdogan confía en que Francia "repare su error" y criticó las ambiciones de Sarkozy de cara a las elecciones presidenciales de mayo próximo para seducir a un electorado de origen armenio y no a Francia en general.

Tras la aprobación de la ley, Ankara anunció que congelaba la cooperación político-militar con Francia y amenazó con una segunda ola de retorsiones.

Por su parte, un partido nacionalista turco convocó manifestaciones para este martes delante de la embajada de Francia en Ankara y del consulado francés en Estambul para criticar el voto.

Frente a estas reacciones, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Alain Juppé, exhortó a las autoridades turcas a mantener la calma, tras recordar que "en Turquía hay muchas empresas francesas y tenemos importantes relaciones económicas y comerciales".

Turquía rechaza el término genocidio, aunque reconoce que hubo masacres y que unos 500,000 armenios murieron en Anatolia entre 1915 y 1917 durante el Imperio Otomano.

La postura oficial turca es de que no se trató de algo planeado, sino que dichas muertes ocurrieron durante el traslado forzoso de la población a los desiertos de Siria, en una operación muy mal planeada y ejecutada.

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