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Geopolítica

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¿Fracasó la protesta en Hong Kong?

Las manifestaciones en pro de la democracia de Hong Kong se esfuman. Con excepción de pocos campamentos de protesta, la vida volvió a la normalidad en esta metrópoli.

Las manifestaciones en pro de la democracia de Hong Kong se esfuman. Con excepción de pocos campamentos de protesta, la vida volvió a la normalidad en esta metrópoli. Los vertiginosos días de la semana pasada, cuando la atención mundial se centró en los miles de ciudadanos que ocuparon la ciudad, quedaron atrás.

Un lento proceso de conversaciones con el gobierno local está por comenzar. ¿Eso significa que los manifestantes -universitarios y de secundaria- perdieron? He aquí algunas razones por las que las protestas pueden fallar y otras de por qué no lo han hecho.

Cuatro razones por las que las protestas fallaron:

1.- Los manifestantes no ganaron casi nada. El máximo líder de Hong Kong, el presidente ejecutivo Leung Chun-Ying permanece en el cargo y no muestra ningún signo de renunciar. La democracia en Beijing tiene pocas posibilidades de volverse realidad.

2.- La moderación y paciencia de las autoridades.El principal catalizador de las protestas fue la reacción exagerada del gobierno y la policía de Hong Kong: detuvieron al líder estudiantil de 17 años, Joshua Wong, el 26 de septiembre y, dos días más tarde, utilizaron 87 rondas de gas lacrimógeno contra los manifestantes. Inmediatamente, los habitantes recordaron las manifestaciones de 1989 en la Plaza de Tiananmen.

3.- La falta de liderazgo. El movimiento de protesta de Hong Kong, igual que otras manifestaciones mundiales, se caracteriza por su carácter descentralizado. No hubo ninguna figura central a quien los manifestantes pudieran recurrir.

4.- La pérdida de apoyo popular. En cuanto quedó claro que la policía no iniciaría represiones severas, la gente se retiró.

Cuatro razones por las que las protestas no fallaron:

1.- Los manifestantes tienen autoridad moral. Los manifestantes luchan por los derechos democráticos que creen que debe tener su país. Su causa fue marcada por la autodisciplina y la ética colectiva, el mejor ejemplo de ello fue la limpieza que llevan a cabo en el sitio ocupado e incluso se preocupan por reciclar.

2.- La ocupación reinició el marcador. Hong Kong no es un lugar político . Se trata de comercio, no de política. Ésa es la filosofía del régimen. Las protestas fueron un shock para el sistema. Los acontecimientos de la semana pasada no tienen precedentes: los manifestantes no sólo marcharon, se apoderaron de territorio y cerraron partes de la ciudad.

3.- Las protestas politizadas por una nueva generación. El líder tiene de 17 años, Joshua Wong. La manera de dirigirse a las preguntas de los periodistas parecía encarnar el sentido del propósito expresado por muchos en la nueva generación de la protesta de Hong Kong. Estoy organizando porque dentro de 30 años, no quiero que mi propio hijo esté en las calles, luchando por la democracia .

4.- Los problemas subyacentes no van a desaparecer. Las protestas sobre la democracia no le interesaron a la gente. Los estudiantes lanzaron ataques a la administración de su ciudad, pues a pesar de tener una de las economías más celebradas, es una de las sociedades más desiguales del planeta. Los problemas sistémicos que están saliendo a la luz en Hong Kong -la brecha de la pobreza, la imposibilidad de una propiedad para muchos- serán difíciles de abordar.

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